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Solares

Desde nuestra farmacia te damos las claves para lograr una piel libre de quemaduras:

 

1. Prepara tu piel

En primer lugar, hidrata y exfolia tu piel para protegerla y reducir los riesgos de sufrir quemaduras a causa del sol.

 

2. Protégela

Aunque no te expongas directamente a los rayos del sol en la playa o en la piscina, las radiaciones solares afectan a nuestra piel a lo largo del día. Ya sea paseando, en el parque o en una terraza con amigos.

 

3. Elegir un factor de protección adecuado

En nuestra farmacia te recomendamos llevar siempre la protección solar que más se adapte a cada tipo de piel. Vigilando siempre la fecha de caducidad y el factor solar.

 

4. Piel limpia

Es muy importante tener en cuenta que la protección solar debe ser aplicada sobre la cara lavada para que no hayan restos de alcohol u otros productos químicos.

 

Estos son algunas de las pautas que te aconsejamos seguir atendiendo a lo que expone la Skin Care Fundation:

  • Busca la sombra, especialmente entre las 10 a.m. y 4 p.m.
  • Usa protección solar de mínimo 15 FPS todos los días. No olvides aplicarlo también después de nadar o sudar. Por otro lado, además te recomendamos aplicar crema cada 2 horas o con la frecuencia que se indique en el envase.
  • Para que la protección solar sea efectiva te recomendamos usarla aproximadamente unos 30 minutos antes de la exposición. Así facilitarás su correcta absorción.
  • Evita los salones de bronceado artificial.
  • Utiliza accesorios que cubran tu piel como sombreros o gorras, especialmente en primavera y verano.
  • También te recomendamos el uso de protector labial.
  • Hazte un examen completo de la piel por lo menos una vez al año.

 

Protege a los más pequeños del sol.

Antibióticos

¿Cómo tomarlos? ¿Producen algún efecto secundario?

El antibiótico es un tipo de medicamento específico para destruir o frenar el crecimiento de las bacterias. Pero, ¿qué son las bacterias? Existen dos tipos:

  • las bacterias consideradas como buenas.
  • las bacterias consideradas como malas.

Las bacterias “buenas” se encuentran en nuestra flora intestinal y son beneficiosas para nuestro organismo. Su función es ayudarnos a la digestión de alimentos, a la producción de vitaminas y además aunque te resulte extraño nos protegen de las bacterias malas. Estas se encuentran en nuestro interior, pero también las podemos obtener del exterior; seguro que alguna vez has escuchado hablar de ellos, se trata de los “probióticos” (bacterias buenas vivas) que se encuentran en alimentos como el yogur o leches fermentadas.

Las bacterias “s”; estas provocan infecciones a través de una sustancia que producen llamada toxina, se introducen en nuestro organismo por alimentos en mal estado (intoxicación alimentaria) o aprovechando una bajada de nuestras defensas, provocándonos así la infección.

Los antibióticos sirven para destruir a las bacterias “malas” pero, ¿cuándo debemos tomarlos?

Los antibióticos deben tomarse solo en caso de infección bacteriana, indicados por el médico o por profesionales de la salud, es decir, cualquier infección no puede tratarse con ellos ya que existen hasta cuatro tipos de infecciones diferentes, te contamos cuales son:

  • Infecciones por bacterias
  • Infecciones por hongos
  • Infecciones por parásitos
  • Infecciones por virus.

Por lo tanto, los antibióticos los usaremos para curar infecciones por bacterias y en algunos casos, infecciones por hongos y por algunos parásitos pero en ningún caso, infecciones por virus, estos se tratan con medicamentos antivirales, si alguna vez padecemos una gripe o un resfriado común (son causados por virus) recordar que los antibióticos no funcionan; solo se utilizarán como ayuda para evitar complicaciones y posterior asentamiento de bacterias en nuestro organismo.

En cuanto a cómo debemos tomar los antibióticos, es importante que respetemos la pauta indicada, es decir, la cantidad exacta de antibiótico prescrita, el número de veces al día establecido y el tiempo indicado; esta última indicación es muy importante que la tengamos presente, por muy bien que nos encontremos, no debemos dejar bajo ningún concepto la medicación ya que puede reiniciarse la infección, las bacterias se acantonarían en nuestro cuerpo, se harían más resistentes y no nos curaríamos.

 

¿Podemos guardar el antibiótico en el botiquín para la próxima vez?

La respuesta es no, ya que los no corresponden a un tratamiento completo y no todos lo antibióticos sirven para todas las bacterias, son específicos. Si volvemos a enfermar tenemos que dejarnos aconsejar por especialistas y no auto medicarnos.

 

¿Resistencia antibiótica?

Algunas bacterias han desarrollado un mecanismo de defensa para resistir a los antibióticos y defenderse de ellos si son atacados, por lo que el antibiótico no funcionaría. Está en nuestra mano evitar estas resistencias, haciendo un buen uso de ellos.