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Cuerpo activo, vida sana

11 de enero de 2026

Como yo, muchos de vosotros habéis incluido mejorar vuestra actividad física como objetivo prioritario para el 2026. Todos sabemos que el ejercicio, no es solo una herramienta para quitarnos esos kilos de más debidos a los excesos navideños sino, un pilar fundamental para mantener el bienestar físico, mental y emocional. Moverse con regularidad ayuda a prevenir enfermedades, reducir el estrés y mejorar la calidad de vida. En un mundo cada vez más acelerado y sedentario, cuidar la salud se ha convertido en una prioridad.

En este blog encontrarás propuestas accesibles para incorporar el movimiento a tu día a día y convertirlo en un aliado esencial para tu salud. Porque no se trata de hacer más sino de moverse mejor y de forma constante, sencilla y realista. Teniendo en cuenta que, cada persona, en función de sus cualidades, enfermedades, tipo de trabajo,etc… tendrá su propia zona de condición física óptima, que le permitirá aspirar a la mejor calidad de vida posible dentro de su marco personal.

El cuerpo necesita distintos tipos de actividad física, pues cada uno aporta beneficios específicos. Lo ideal es combinar varios tipos para aumentar el rendimiento físico, prevenir lesiones y mantener la funcionalidad del cuerpo a lo largo del tiempo.

Tipos de actividad física

Actividad aeróbica: es aquella que aumenta la frecuencia cardíaca y la respiración de manera sostenida. Ayuda a controlar el peso y aumenta la resistencia. Algunos ejemplos son caminar a paso ligero, correr, nadar, montar en bicicleta o bailar. Es recomendable realizarla de forma regular, adaptando la intensidad a la condición física de cada uno.

Entrenamiento de fuerza: este tipo de actividad fortalece los músculos y los huesos, contribuye a una mejor postura y previene lesiones y enfermedades como la osteoporosis. Puede realizarse con pesas, bandas elásticas, máquinas o incluso con el propio peso corporal, mediante ejercicios como sentadillas, flexiones o planchas. Es importante trabajar los principales grupos musculares de brazos y piernas así como respetar los tiempos de descanso.

Ejercicios de flexibilidad: permiten mantener una buena movilidad articular y reducir la rigidez muscular. Estiramientos suaves, yoga o pilates ayudan a mejorar la postura, disminuir el riesgo de lesiones y favorecer la relajación. Este tipo de ejercicios es ideal como complemento al resto de actividades y puede practicarse a cualquier edad.

Ejercicios de equilibrio y coordinación: Son especialmente importantes para personas mayores, aunque beneficiosos para todos. Ayudan a prevenir caídas, mejorar la estabilidad y aumentar el control del cuerpo. Actividades como el tai chi, ejercicios sobre una pierna o rutinas de coordinación son ejemplos sencillos y efectivos.

Incorporar una combinación de estos tipos de actividad física, adaptada a las necesidades y posibilidades individuales, es clave para mantener un estilo de vida activo y saludable. Lo más importante es elegir actividades que resulten agradables y motivantes ya que la constancia es el verdadero motor de los beneficios para la salud.