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Hongos Medicinales: Sabiduría ancestral y Ciencia Moderna

24 de mayo de 2026

Mucho antes de que existieran los antibióticos, las estatinas o los inmunomoduladores sintéticos, las civilizaciones más antiguas del mundo ya utilizaban los hongos como medicina. Hoy, la ciencia les da la razón.

Los hongos medicinales llevan miles de años presentes en las tradiciones terapéuticas de China, Japón, Corea, India y las culturas mesoamericanas. No era superstición: era observación empírica acumulada durante generaciones. Lo que los chamanes y herboristas intuían, los bioquímicos del siglo XX comenzaron a confirmar cuando identificaron los beta-glucanos, los triterpenoides y otras moléculas bioactivas responsables de sus efectos.

Con más de 5.000 estudios publicados en las últimas dos décadas, los hongos medicinales se han convertido en uno de los campos más activos de la investigación en salud natural. A continuación, encontrarás un recorrido por los más relevantes: de dónde vienen, cómo fueron descubiertos y qué hacen exactamente en el organismo humano.

Una historia milenaria

~4.000 a.C. — China y Egipto

Los primeros registros escritos

El Shennong Bencao Jing (Clásico de la Materia Médica del Divino Granjero), uno de los textos médicos más antiguos de China, ya describía el Ganoderma lucidum —el Reishi— como «el hongo de la inmortalidad», ling zhi, «hierba del espíritu», indicado para fortalecer el corazón y la memoria. En el antiguo Egipto, los faraones consumían hongos silvestres bajo la creencia de que prolongaban la vida; su uso estaba reservado exclusivamente a la realeza.

-Siglo X — Japón y Corea

El Shiitake entra en la medicina imperial

Los médicos de la corte japonesa documentaron el uso del Lentinula edodes (Shiitake) para tratar el envejecimiento prematuro, la debilidad y las infecciones recurrentes. Los monjes budistas lo cultivaban en troncos de roble y lo consideraban alimento del espíritu. En Corea, el Hericium erinaceus (Melena de León) se utilizaba específicamente para los problemas del estómago y la mente.

-Siglo XVII — Tíbet y Himalaya

El Cordyceps: el hongo que nace de las orugas

Los pastores tibetanos observaron que sus animales que comían una extraña hierba en las montañas nevadas —en realidad un hongo que parasitaba larvas de insectos— mostraban una energía inusual. El Cordyceps sinensis comenzó a usarse en la medicina tibetana para tratar el agotamiento extremo, la falta de aliento en altura y la debilidad renal. Su altísimo precio lo mantuvo durante siglos como exclusividad de emperadores y aristócratas.

-Siglo XIX — Siberia y Rusia

El Chaga: medicina popular del frío extremo

Las comunidades siberianas llevaban siglos bebiendo una infusión oscura elaborada a partir de un bulto negro que crecía en los abedules. El escritor Alexandr Solzhenitsyn lo describió en Pabellón del cáncer (1968) como el remedio popular para tratar tumores, lo que despertó el interés científico occidental. En 1950, investigadores soviéticos comenzaron los primeros estudios farmacológicos sistemáticos.

-Años 1970–1990 — Japón

La ciencia confirma lo que la tradición sabía

Japón se convirtió en el epicentro de la investigación moderna. El Dr. Ikekawa Tetsuro identificó el lentinano en el Shiitake y demostró sus propiedades antitumorales. El Dr. Hiroaki Nanba aisló la fracción D del Maitake y documentó su capacidad para activar macrófagos y células NK. El lentinano fue aprobado en 1985 como adyuvante oncológico oficial en Japón: el primer fármaco derivado de hongos reconocido institucionalmente.

-Siglo XXI — Global

La revolución de la micoterapia

Con el auge de la biología molecular se identificaron los mecanismos exactos: los receptores Dectina-1 y TLR-2 del sistema inmune, la síntesis de NGF (Factor de Crecimiento Nervioso) estimulada por las erinacinas del Hericium, o el efecto de la cordycepina sobre el metabolismo energético mitocondrial. Hoy hay más de 400 ensayos clínicos activos investigando hongos medicinales para oncología, neurología, diabetes y enfermedades autoinmunes.

 

¿Porqué los hongos y los humanos se entienden tan bien?

Biológicamente, los hongos son más parecidos a los animales que a las plantas: comparten rutas metabólicas, producen ergosterol (análogo del colesterol) y responden a señales similares. Sus moléculas bioactivas encajan con receptores del sistema inmune humano con una precisión que la evolución ha ido perfeccionando durante millones de años de coexistencia.

Los protagonistas

Veamos con más detalle seis hongos usados en medicina con historias extraordinarias.

Reishi (Ganoderma lucidum)

 ¿Cómo actúa en el organismo?

Sus más de 400 compuestos bioactivos incluyen triterpenoides y beta-glucanos que activan macrófagos y células NK a través de receptores Dectina-1. Los triterpenoides modulan el eje hipotálamo-hipófisis-adrena, reduciendo la respuesta al estrés crónico. Mejora la calidad del sueño al actuar sobre receptores GABA, y reduce marcadores de inflamación sistémica como PCR e IL-6.

 

Melena de León (Hericium erinaceus)

Procedencia

Originario de los bosques templados de América del Norte, Europa y Asia. Crece sobre troncos de hayas y robles enfermos, formando una masa blanca con espinas colgantes inconfundible. En China se le llama hou tou gu («hongo cabeza de mono») y se cultiva como alimento y medicina desde hace más de 2.000 años. Las primeras investigaciones modernas surgieron en la Universidad de Nagoya en los años 90, cuando el Dr. Kawagishi aisló las erinacinas del micelio.

¿Cómo actúa en el organismo?

Es el único hongo conocido que estimula la síntesis endógena de NGF (Factor de Crecimiento Nervioso) y BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro). Las erinacinas atraviesan la barrera hematoencefálica y estimulan la neurogénesis en el hipocampo. Ensayos clínicos en Japón mostraron mejoras significativas en tests cognitivos en pacientes con deterioro leve. En el sistema digestivo, estimula la producción de moco protector y regenera el epitelio gástrico.

 

 Cordyceps (Cordyceps sinensis / militaris)

 Procedencia

El C. sinensis silvestre crece solo en las mesetas del Tíbet y el Himalaya, entre 3.500 y 5.000 metros de altitud, parasitando larvas de la polilla fantasma. Tras infectar la larva en invierno, brota hacia la superficie en primavera. Puede alcanzar los 20.000 €/kg en su forma silvestre. La variante cultivable C. militaris, obtenida en laboratorio sobre arroz o gusanos de seda, tiene propiedades similares y es la base de todos los suplementos actuales.

¿Cómo actúa en el organismo?

La cordycepina (3′-desoxiadenosina) mejora la eficiencia de la cadena respiratoria mitocondrial, aumentando la producción de ATP celular. Eleva la disponibilidad de oxígeno tisular. Modula además la producción de testosterona y cortisol a través del eje hipotálamo-hipófisis-gonadas, con efecto adaptógeno sobre el estrés físico.

 

Chaga (Inonotus obliquus)

 Procedencia

No es un hongo con sombrero: es una esclerotia (masa compacta de micelio) que crece en abedules de Siberia, Rusia, Canadá y Escandinavia, tardando entre 5 y 10 años en madurar. Su exterior negro es una concentración de melaninas; su interior naranja-marrón es rico en betulina y ácido betulínico absorbidos del árbol huésped. Las comunidades siberianas preparaban un chaga chai diario como tónico. Su análisis sistemático comenzó en el Instituto de Oncología de Moscú en los años 1950.

¿Cómo actúa en el organismo?

Posee uno de los índices ORAC (capacidad antioxidante) más altos registrados en la naturaleza, superior al açaí o los arándanos. El ácido betulínico induce apoptosis selectiva en células tumorales sin afectar a células sanas, según estudios in vitro. Inhibe la COX-2, enzima clave en la cascada inflamatoria, de forma similar al ibuprofeno pero sin efectos gastrointestinales. Sus polisacáridos estimulan la producción de IgG e IgM, reforzando la inmunidad adaptativa. 

 

Maitake (Grifola frondosa)

 Procedencia

Crece en los bosques templados del noreste de Japón, China y América del Norte, formando grandes racimos en la base de robles y castaños. Su nombre japonés significa «hongo danzante»: según la leyenda, los monjes budistas danzaban de alegría al encontrarlo porque valía su peso en plata. El Dr. Hiroaki Nanba, en la Universidad Kobe en los años 80, identificó la fracción D como su principio activo más potente.

¿Cómo actúa en el organismo?

Su fracción D, un beta-glucano, es uno de los activadores de macrófagos más potentes conocidos. A nivel metabólico, mejora la sensibilidad a la insulina, siendo prometedor en diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Estudios del Memorial Sloan Kettering Cancer Center mostraron que la fracción D mejoraba la función inmune en pacientes con cáncer de mama en tratamiento convencional.

 

Shiitake (Lentinula edodes)

 Procedencia

Originario de los bosques de China, Japón y Corea, donde crece naturalmente sobre el árbol shii (familia del castaño). Es el segundo hongo comestible más cultivado del mundo. Su cultivo controlado en Japón data del siglo XIV. En 1985 se convirtió en el primer hongo en tener un principio activo —el lentinano— aprobado como medicamento oncológico por las autoridades sanitarias japonesas, abriendo definitivamente el campo de la micoterapia clínica.

 ¿Cómo actúa en el organismo?

El lentinano, un beta-glucano, activa las células dendríticas y aumenta la producción de interferón-gamma, con acción antitumoral. La eritadenina actúa en el metabolismo lipídico reduciendo el colesterol LDL significativamente.

 

 El futuro de la micoterapia

 La combinación de técnicas de secuenciación genómica, nanotecnología para mejorar la biodisponibilidad y ensayos clínicos rigurosos está abriendo una nueva era donde los hongos podrían complementar —y en algunos casos sustituir— a fármacos de síntesis para condiciones crónicas como la inflamación sistémica, el deterioro cognitivo o la resistencia a la insulina.

En Farmacia La Victoria llevamos décadas acompañando esta evolución desde nuestra vocación por la salud natural y el conocimiento botánico tradicional.

Nota farmacéutica: La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye el consejo médico o farmacéutico individualizado. Los hongos medicinales pueden interaccionar con anticoagulantes (especialmente Reishi), inmunosupresores y medicación para la diabetes. Consulte a nuestros farmacéuticos antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si está en tratamiento farmacológico o padece enfermedades crónicas. Estamos a su disposición, consúltenos cualquier duda. Abrimos todos los días de 9:30 a 21:30.