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Autor: Farmacia La Victoria

Vitaminas en verano, ¿cuáles son las mejores?

Llega el verano y con el cambio de estación llega el cambio de dieta, rutina y horarios. Hoy te traemos una lista de vitaminas que puedes incorporar a tu rutina diaria durante el verano para satisfacer las diferentes necesidades del cuerpo.

Recomendamos que intentes ingerir todos los nutrientes beneficiosos para la salud a través de una dieta equilibrada, aunque somos conscientes de que eso no siempre es posible, porque pasamos mucho tiempo fuera de casa y vamos con prisas a todos los lados. Para ello, recomendamos complementar la dieta con suplementos vitamínicos de farmacia.

 

Vitaminas para proteger del sol

La protección solar ha llegado en otros formatos, en otro artículo entraremos más en profundidad a hablar de los protectores solares vía oral. De momento, hablaremos del resto de vitaminas que nos ayudan a protegernos del sol:

  • Vitamina A: nos ayuda regenerar la piel y mantenerla sana, por lo que es necesario asegurarnos de aportarla al cuerpo en verano, ya que son meses donde exponemos mucho la piel.
  • Vitamina Cademás de ayudarnos a evitar los daños solares, también es buena para reforzar el sistema inmunológico y para producir colágeno.
  • Vitamina Dla vitamina D nos permite absorber adecuadamente el calcio, el mineral que permite que tengamos los huesos y dientes fuertes. El sol nos aporta vitamina D, pero como siempre recomendamos que te protejas del sol, puedes aportar este nutriente esencial al cuerpo de otras formas. Además, el cuerpo igualmente sintetiza vitamina D con la exposición solar, incluso poniéndonos protector.
  • Vitamina E: esta vitamina es conocida por sus propiedades antioxidantes. También es buena para el sistema inmune e, incluso, se cree que beneficia la salud cardiovascular. Además, como las dos vitaminas anteriores, protege de los radicales libres que se generan con la exposición a los rayos solares.

 

Vitaminas para el cansancio en verano

Hay aspectos del verano que a algunas personas les provoca una sensación de cansancio. En esta temporada se puede alterar el sueño, tendemos a hacer más ejercicio físico y realizamos más actividades en general, como viajar. Esto, unido al calor y la posible deshidratación, puede provocar el sentimiento de cansancio constante. Para ello recomendamos:

  • Vitaminas del complejo B: además de aportar beneficios a la piel, vitaminas como la B1, B2, B 3, B5 o B6 son esenciales para aportar energía al cuerpo.
  • Suplementos a base de hierbas: éstos son otro apoyo del que podemos sacar energía en verano. Algunos suplementos naturales como el ginseng y la rhodiola pueden ayudarnos en la época estival.

 

Está de más recordar que abastecer el cuerpo de estas vitaminas es necesario todo el año, para ayudarnos a mantenernos sanos y a reforzar nuestras defensas. Por supuesto, todo en exceso es malo, tampoco es necesario hacer una ingesta desmesurada de vitaminas o minerales pensando que estamos haciendo bien al cuerpo.

Alergias primaverales: ¿cómo podemos prevenir sus efectos?

Llega la primavera y con ella la molesta alergia primaveral o rinitis alérgica estacional es provocada por el polen o los ácaros o el polvo que se encuentran en el aire que respiramos durante esta época del año.

Síntomas de alergia primaveral

Los síntomas de alergia son diversos y varían dependiendo de la persona, sin embargo, existen síntomas bastante comunes como:

  • Estornudos
  • Tos
  • Lagrimeo
  • Secreción nasal
  • Picor en la garganta, ojos, nariz o paladar

 

Hábitos para combatir la alergia primaveral

Hay muchas prácticas que puedes incorporar a tu rutina diaria para para minimizar los efectos de las alergias primaverales:

  • Aislarse de los alérgenos: en la medida de lo posible, es recomendable mantener puertas y ventanas cerradas y evitar mantenernos al aire libre durante mucho tiempo.
  • Mantener la hidratación: beber suficiente agua ayudará a disminuir la congestión nasal. Además, puede ayudar a calmar la irritación de la garganta provocada por los alérgenos.
  • Higiene corporal y del entorno: es recomendable ducharse por la noche para eliminar los alérgenos que podemos tener adheridos al cuerpo, así como de mantener una buena limpieza de la ropa y las sábanas lavándolas con frecuencia.
  • Alimentación saludable: es recomendable consumir alimentos antioxidantes como el brócoli, las espinacas, los puerros, los arándanos y las frambuesas, además de alejarse de comidas fritas o procesadas.

 

Remedios y tratamientos para las alergias primaverales

Además de llevar una vida saludable, hay otras prácticas para prevenir la molesta alergia primaveral:

  • Medicamentos: los antihistamínicos son grandes aliados cuando los síntomas de alergia son serios. También hay otros medicamentos descongestionantes que nos pueden ayudar. Recomendamos siempre consultarlo antes con un médico.
  • Mascarillas: podemos aprovechar lo normalizadas que están las mascarillas en nuestra sociedad para llevarlas en los días donde más nos ataca la alergia. Sin embargo, no todas las mascarillas sirven, las que pueden filtrar el polen son las FFP2.
  • Solución salina: este producto, que se puede encontrar en farmacias, sirve para limpiar los conductos nasales, arrastrando así los agentes alérgenos que se encuentran en ellos y que producen la rinitis alérgica.
  • Sprays nasal: este producto está pensado para descongestionar y desinflamar los conductos nasales.

 

No está de más recordar que, en caso de no ver mejoría o de experimentar síntomas graves de rinitis, es necesario acudir a un centro médico para llegar a un diagnóstico y solución al problema.

Primeros auxilios: ¿cómo socorrer a un herido?

Los primeros auxilios son un conjunto de medidas y actuaciones que permiten la atención inmediata de una persona accidentada, lesionada, inconsciente o súbitamente enferma, en el lugar donde ha ocurrido el incidente hasta la llegada de la asistencia médica profesional. 

Se realizan con la finalidad de evitar que las lesiones sufridas empeoren.

¿Cuáles son los objetivos de los primeros auxilios?

El objetivo principal de los primeros auxilios consiste en mantener signos vitales para evitar riesgos en la víctima.

Este objetivo puede detallarse en una serie de objetivos específicos: 

  • Mantener vivo al accidentado
  • Evitar nuevas complicaciones o lesiones
  • Aliviar el dolor y asegurarse de que el accidentado se encuentra bien mientras llega la ayuda sanitaria
  • Poner al accidentado en manos de expertos médicos lo antes posible

 

¿Cuándo se aplican los primeros auxilios?

Los primeros auxilios básicos se pueden aplicar en los siguientes casos:

  • Heridas
  • Hemorragias
  • Quemaduras
  • Fracturas, esguines y luxaciones
  • Lipotimias
  • Pérdidas transitorias de conciencia
  • Convulsiones
  • Picaduras
  • Mordeduras

 

Fases de actuación: técnica PAS (Proteger, Avisar y Socorrer)

  • Proteger el lugar del accidente: consiste en conseguir que el lugar del accidente sea un sitio seguro.
  • Avisar a los servicios de emergencia: es importante avisar a los servicios de emergencia proporcionando la información necesaria (lugar de los hechos, tipo de accidente, número de heridos y su estado). En cualquier caso, es fundamental identificarse y no colgar hasta que lo indiquen los servicios.
  • Socorrer a los accidentados: se trata de actuar rápidamente, pero con calma, teniendo en cuenta los objetivos para salvar la vida del accidentado y evitar que las lesiones empeoren.

 

Recomendaciones para prestar primeros auxilios

Para socorrer al herido es importante tomar ciertas precauciones, teniendo en cuenta algunas recomendaciones:

  • No mover al accidentado salvo si es imprescindible
  • Evaluar la seguridad de la zona
  • Evitar aglomeraciones
  • Actuar con rapidez, pero con calma
  • Tranquilizar al accidentado y mantenerlo a una temperatura adecuada
  • No dar medicamentos, bebidas o comida al herido
  • Actuar en caso de tener los conocimientos adecuados
  • Poner al accidentado en manos del servicio médico profesional lo antes posible

Artritis: hábitos para mejorar tu calidad de vida

La artritis es un proceso inflamatorio articular que provoca la inflamación de la articulación, originando un aumento de su tamaño, así como acúmulo de líquido sinovial, dolor, rigidez y gran incapacitación.

 

En la artritis, el dolor articular no desaparece en estado de reposo; de hecho, en muchos casos, el dolor aumenta con el descanso y, especialmente, con la quietud física de la noche.

¿Quieres saber cómo puedes mejorar los síntomas de esta afección? ¡Te lo contamos en este artículo!

 

¿Cuáles son los factores de riesgo de la artritis?

Existen muchos factores que pueden influir en la aparición de la artritis. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

  • Antecedentes familiares: en la artritis existe un componente hereditario, de manera que es probable que la enfermedad se transmita entre familiares.
  • Edad: el riesgo de padecer artritis se incrementa con la edad y con el paso de los años.
  • Sexo: esta enfermedad es mucho más frecuente en mujeres que en hombres.
  • Lesiones articulares previas: con el tiempo, las personas que han sufrido lesiones articulares con anterioridad, tienen más probabilidad de sufrir artritis en dicha articulación.
  • Obesidad: las personas que sufren obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar artritis, ya que las articulaciones deben soportar un peso extra.
  • Tabaco: se trata de una de las causas principales, ya que las personas fumadoras tienen más riesgo de contraer artritis.

 

¿Sabes cuáles son los síntomas de la artritis?

Entre los principales síntomas de la artritis se incluyen:

  • Dolor articular
  • Inflamación
  • Enrojecimiento de la piel que se encuentra alrededor de la articulación
  • Rigidez articular
  • Dificultad para mover la articulación afectada
  • Calor en la articulación

 

¿Cómo afecta esta enfermedad a la vida diaria?

La artritis puede llegar a provocar una gran discapacidad funcional y laboral. En los casos más graves, las personas se ven obligadas a tener que abandonar sus trabajos y se ven incapaces a la hora de realizar las tareas de la vida cotidiana.

Esto puede provocar el abandono de las actividades de ocio, de manera que la enfermedad acaba afectando a la vida social de las personas.

Por este motivo, es fundamental prestar atención a los síntomas iniciales de la artritis para poder prevenir su desarrollo y evolución.

 

Consejos para mejorar la calidad de vida de las personas con artritis

  • Mantener una postura correcta durante los periodos de descanso.
  • Realizar deporte puede mejorar la limitación de movimientos que provoca la artritis. Es importante acudir a un especialista para que recomiende los ejercicios más adecuados en función de las necesidades de cada paciente.
  • Seguir una alimentación variada y equilibrada.
  • Abandonar los hábitos tabáquicos en caso de ser fumador, ya que el tabaco incrementa la gravedad de la enfermedad.
  • La actividad laboral debe ser adaptada a las limitaciones que ocasione la enfermedad. En este sentido, es fundamental tener un buen asesoramiento en cuanto a los derechos que tiene el paciente para adaptar el puesto de trabajo a sus condiciones físicas.

Por otro lado, el paciente puede adoptar una serie de medidas o cambios en el estilo de vida que le permitirán aliviar los síntomas de la enfermedad:

  • Aplicar calor o frío a la articulación.
  • Dormir bien y hacer siestas durante el día.
  • Evitar permanecer en una misma posición durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Realizar actividades para disminuir el estrés.
  • Adaptar el hogar para que las actividades diarias sean más sencillas.
  • Bajar de peso en caso de sufrir sobrepeso u obesidad.
  • Aplicar cremas adecuadas para esta enfermedad.
  • Tomar medicamentos para disminuir el dolor, bajo supervisión médica.

La importancia vital del colágeno para la salud

La palabra ‘colágeno’ proviene del griego y significa ‘pegamento’, pues el colágeno forma un precinto en las estructuras de todos los tejidos en los que está presente, proporcionándoles resistencia y conexión.

 

¿Qué es el colágeno?

 

El colágeno es una proteína estructural que fortalece, da forma y ofrece solidez a todos los tejidos y órganos del cuerpo, especialmente aquellos en los que está presente, como: córnea, dientes, huesos, piel, tendones y vasos sanguíneos.

Las 20 familias de moléculas de colágeno que habitan en el organismo, representan el 7% aproximado de nuestra masa corporal y el 25% de nuestras proteínas totales.

Más del 90% del colágeno que hay en el cuerpo humano forma parte de sus tipos I y III, pero existen cuatro tipos principales:

  • I: aporta resistencia al estiramiento y está presente, principalmente, en dermis, huesos, tendones y córnea.
  • II: se encarga de la resistencia a la presión intermitente y lo encontramos en los cartílagos.
  • III: su trabajo es defender y conservar nuestros órganos expandibles y abunda en el tejido conjuntivo laxo, las paredes de los vasos sanguíneos, la dermis y el estroma de las glándulas.
  • IV: Permite la sujeción y filtrado de la lámina basal que subyace a los epitelios y rodea los tejidos corporales.

 

¿Para qué sirve el colágeno?

 

Las funciones vitales del colágeno en nuestro organismo, comprenden:

  • Piel: la nutre, la hidrata y la protege, reduce las líneas de expresión, contribuye a la cicatrización, reduce la flacidez y la celulitis y mitiga el acné.
  • Pelo: potencia su crecimiento y le aporta firmeza, elasticidad y brillo.
  • Uñas: favorece su crecimiento y las hace más fuertes.
  • Celulitis: impulsa la tensión y firmeza de la piel, reestructurando el tejido dérmico y subcutáneo.
  • Articulaciones: siendo el principal componente del cartílago, el colágeno es responsable de reducir la fricción entre los huesos, conservando y aumentando su masa muscular, previniendo el desgaste articular, ralentizando la pérdida de masa ósea y mejorando nuestra movilidad.
  • Dientes y encías: previene la inflamación de las encías y, con ello, enfermedades bucodentales como la periodontitis.
  • Sistema digestivo: añade aminoácidos curativos a las paredes celulares del tracto intestinal.
  • Metabolismo: propicia el crecimiento y la recuperación muscular.
  • Corazón: al dar estructura a nuestras arterias, sin suficiente colágeno éstas pueden debilitarse y estrecharse, provocando enfermedades del corazón, como la aterosclerosis.

 

¿Cuándo tomar suplementos de colágeno?

 

Nuestro organismo precisa de aminoácidos y nutrientes para que el organismo pueda sintetizar el colágeno. Sin un nivel adecuado de estos cofactores, los suplementos de colágeno no aportarán ningún beneficio al organismo. Cuando nuestro cuerpo esté en buenas condiciones y obtenga el aporte en nutrientes y aminoácidos que necesita, sintetizaremos el colágeno apropiadamente y no necesitaremos aportes extra.

Pero existen factores que pueden llevar a deficiencias de colágeno, como son:

  • Edad: conforme nos hacemos mayores, consumimos más colágeno del que producimos, lo que puede llevarnos a padecer artrosis, osteoporosis o envejecimiento dérmico.
  • Ejercicio extenuante: conlleva el deterioro articular y la alteración de las fibras de colágeno, originando enfermedades como: artrosis, tendinitis o condromalacias, entre otras.
  • Alimentación: las personas que no consumen proteínas de origen animal tienen mayor probabilidad de padecer déficit de colágeno.

En estos casos podría ser indicado el consumo de suplementos de colágeno. Pero, cualquier complemento alimenticio que añadamos a nuestra dieta, ha de ir supervisado por un médico que controle las cantidades que debemos consumir y su frecuencia de uso, teniendo en cuenta nuestro estado de salud y las posibles interacciones con otros medicamentos que estemos consumiendo.

Las personas diabéticas, con problemas gástricos, fenilcetonuria, hiperuricemia, insuficiencia renal o hepática o que tomen determinados fármacos, no deben consumir suplementos de colágeno.

Qué es y para qué sirve la vitamina C

Las vitaminas y los minerales son nutrientes esenciales, pero, en su amplia mayoría, nuestro organismo no tiene capacidad para autofabricarlos. Todas las vitaminas y minerales que el organismo no puede producir, como es el caso de la vitamina C, llegan a él a través de la alimentación  y los complejos vitamínicos.

 

¿Qué es la vitamina C?

 

Hablamos de una vitamina esencial e hidrosoluble, que nuestro organismo no puede fabricar ni almacenar por sí mismo y que se sintetiza químicamente a partir de la glucosa. La cantidad de vitamina C que el organismo necesita, la consigue de los alimentos; el sobrante lo desecha junto a la orina.

Esta vitamina puede presentarse en dos estados:

  • Reducido: ácido ascórbico o ascorbato (AA), que es transportado a nivel intracelular gracias a las proteínas transportadoras SVCTs.
  • Oxidado: ácido dehidroascórbico (DHA) que se transporta por los GLUT (transportador de la glucosa). Una vez que alcanza el nivel intracelular, sufre una reversión a su forma reducida (o ácido ascórbico) por la acción del glutatión.

El ácido L-ascórbico (AA) está considerado uno de los más potentes antioxidantes del organismo y, en el cuerpo humano, se encuentra concentrado en órganos como: bazo, cerebro, glándulas, hígado, ojos, suprarrenales y tiroideas.

Es esencial en la síntesis del colágeno, interviene en la síntesis de lípidos, proteínas, norepinefrina, serotonina, L-carnitina y en el metabolismo de tirosina, histamina y fenilalanina, tiene la capacidad de regenerar la vitamina E y nos protege de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL).

 

¿Para qué sirve la vitamina C?

 

La vitamina C tiene una actividad fisiológica y metabólica fundamental para el ser humano, pues es necesaria para el crecimiento y reparación de tejidos de todas las áreas de nuestro cuerpo, incluso de nuestra piel. Sus funciones más importantes son:

  • Absorción del hierro: promueve la absorción del hierro en sangre, contribuyendo a evitar la anemia y la sensación de cansancio.
  • Antioxidante: bloquea el deterioro que producen los radicales libres (responsables de la oxidación y envejecimiento de las células) y regenera otros antioxidantes de nuestro organismo, como la vitamina E, devolviéndolos a su forma activa. Los radicales libres son responsables del proceso de envejecimiento y participan en la aparición de enfermedades del corazón, cáncer o artritis.
  • Contaminación y luz solar: tiene capacidad para absorber radiaciones UV por lo que, al estar altamente concentrado en la córnea y el humor acuoso y cristalino, protege varios tejidos oculares de estas radiaciones.
  • Formación de colágeno: es la responsable de crear la estructura sobre la que se construyen los tejidos del organismo: vasos sanguíneos, tendones, ligamentos, huesos y piel. Contribuye a la cicatrización y curación de heridas, mantiene los huesos fuertes, ayuda a mantener la piel y los dientes sanos y contribuye a que los cartílagos funcionen con normalidad.
  • Funciones cerebrales: ayuda a mantener la mente despejada, contribuye al rendimiento intelectual y a la capacidad de aprendizaje, es buena para la memoria y favorece el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
  • Síntesis de carnitina: contribuye a la transformación de los ácidos grasos en energía, propiciando la pérdida de grasa corporal, reduciendo la fatiga e impulsando la recuperación del cuerpo tras el ejercicio físico.
  • Sistema inmunológico: acelera la respuesta de los glóbulos blancos, que ayudan a curar tejidos dañados y a combatir infecciones.

 

Alimentos con vitamina C

 

Todas las frutas y verduras, en mayor o menor medida, tienen vitamina C. Pero, de todas las vitaminas, la vitamina C es la más sensible a la temperatura y al oxígeno, por lo que, si la cocinamos o almacenamos largo tiempo, su cantidad podría disminuir.

Por orden de mayor a menor, los alimentos que contienen mayor cantidad de vitamina C son: guayaba, pimientos, perejil, papaya, kiwi, coliflor, coles, repollo, frambuesa, limón, naranja, pomelo, mango, mandarina, nabos, espinacas, espárragos, puerro, tomate, boniato, batata, melón, habas, judía verde, fruta de la pasión, guisantes verdes, calabaza, calabacín, acelgas, rábanos, piña, cebolla, cebolleta, sesos, chirimoya, mollejas, aguacate, mora, caqui, hígado, membrillo, lechuga, escarola, ajo, riñones, pepino, remolacha, manzana, plátano, alcachofa, cerezas, melocotón, albaricoque, granada, apio, pistachos, berenjena y zanahoria.

Generalmente, podemos alcanzar la cantidad diaria recomendada de vitamina C manteniendo una dieta equilibrada. Pero, de no ser posible, podemos adquirir vitamina C en la farmacia, bien en forma de complementos alimenticios o como complejos de vitamina C.

¿Cómo saber qué tipo de piel tengo?

La piel es el órgano de mayor tamaño que hay en el cuerpo humano y uno de los cinco órganos que nos conecta directamente con el exterior.

 

La importancia de conocer nuestro tipo de piel

 

Durante mucho tiempo hemos afrontado los tratamientos dermatológicos como algo puramente estético, pero hoy día comprendemos la importancia del cuidado de la piel y somos conscientes de que estamos frente a un tema de salud relevante.

Buena parte de las personas preocupadas por la salud de su piel, han probado múltiples productos dermatológicos sin encontrar uno que se adaptara a sus necesidades. Y es que el enfoque no era el correcto, la táctica no consiste en ir probando hasta encontrar algo que nos encaje medianamente bien, sino en saber a ciencia cierta cuál es nuestro tipo de piel y usar productos pensados específicamente para ella.

 

Cada tipo de piel y sus características

 

Usar productos de higiene y belleza adecuados a nuestro tipo de piel, no solo conseguirá ofrecernos los resultados esperados y lograr que luzcamos una piel sana y luminosa, sino que evitará que la asfixiemos, dando lugar a acné por oclusión del folículo, cáncer de piel, eczemas irritativos, quistes de millium o sequedad.

Básicamente, existen cinco tipos distintos de piel:

  • Normal: cuando tenemos una piel en equilibrio, ni demasiado grasa ni demasiado seca. Se caracteriza por una buena circulación sanguínea y apariencia sana, de tono rosado y fresco, un equilibrio entre grasa y humedad, textura aterciopelada y tersa, ausencia de impurezas y poros finos.
  • Grasa: es una piel con alta producción de sebo (seborrea). Se caracteriza por una apariencia brillante, sensación pegajosa, poros grandes, visibles y tapados, piel engrosada y pálida, con tendencia acneica, espinillas y menos facilidad para envejecer.
  • Seca: término para describir una piel con falta de sebo y lípidos. Se caracteriza por ser tirante, áspera y frágil, con aspecto apagado y tendencia a formar grietas o descamarse, carente de humedad y elasticidad, poros pequeños, brillo superficial y en donde las líneas de expresión se forman con facilidad, favoreciendo el envejecimiento.
  • Mixta: incluye una mezcla de tipos de piel. Se caracteriza por presentar una zona ‘T’ grasa (frente, mentón y nariz), con poros agrandados e impurezas, y mejillas normales o secas.
  • Sensible: es una piel que se irrita y se quema con facilidad. Presenta síntomas asociados al déficit de humedad, como: escamas, enrojecimiento, erupciones, hinchazón, descamación, aspereza, picor, tirantez o pinchazos.

Pero, tengamos en cuenta que la piel es un órgano vivo que cambia con el paso del tiempo, tanto por factores internos: la edad o la herencia genética, como por factores externos: las condiciones medio ambientales o nuestro estilo de vida. Estos cambios no se producen de un día para otro, ni de forma definitiva, pero nos exigen ir adecuando los productos de higiene y belleza a las necesidades de nuestra piel en cada una de sus etapas.

 

El test del tipo de piel en tu farmacia

 

El interés de las farmacias por ofrecer servicios cualificados de salud, las ha llevado a incorporar ofertas de asistencia sanitaria especializada que destacan por su eficacia y profesionalidad.

Entre los variados servicios que ofrecen, destacamos el servicio dermatológico personalizado. Un servicio en el que realizaremos un test del tipo de piel, con técnicas avanzadas y no invasivas, que arrojan, en un breve período de tiempo, información exacta sobre hidratación, grasa cutánea y capilar, elasticidad y pigmentación de nuestra piel.

Con los resultados obtenidos, los profesionales dermatológicos que trabajan en la farmacia pueden comparar variaciones genéticas, identificar problemas en la piel, o el cuero cabelludo, determinar aspectos como el factor de protección, los productos de estética y belleza que necesita nuestra piel o cuero cabelludo, o identificar la dieta adecuada a nuestro caso particular; sirviendo de referente para futuras evaluaciones y ofreciéndonos la posibilidad de adquirir, in situ, productos de higiene y belleza recomendados por especialistas y que realmente se adaptan a nuestras necesidades.

Destacar que, gracias al servicio dermatológico profesional que ofrece la farmacia, dermatólogos y farmacéuticos han podido construir una alianza con un objetivo común: la detección precoz y prevención del cáncer de piel.

¿Cómo aliviar los síntomas de la bronquitis?

El camino que recorre el oxígeno hasta llegar a nuestros pulmones empieza en la nariz y la boca, de allí pasa a la tráquea que lo conduce hasta los bronquios, quienes lo trasladan a los bronquiolos y éstos a los alveolos para, finalmente, acabar en nuestros pulmones.

 

¿En qué consiste la bronquitis?

 

Se produce bronquitis cuando nuestros bronquios distinguen sustancias tóxicas en el oxígeno inhalado o bien al contagiarse con virus o bacterias. Esto los irrita y se inflaman, haciendo reaccionar a los pulmones, que generan mucosidad para atrapar a las partículas dañinas. Pero dicha inflamación, y la consecuente mucosidad, no deja circular al aire con normalidad y experimentamos episodios de tos, sibilancias y dificultad para respirar.

 

Síntomas de la bronquitis

 

Podemos sufrir dos tipos de bronquitis, con síntomas y causas propias de cada tipo:

 

Bronquitis aguda

También conocida como ‘resfriado de pecho’, tiene su origen en un virus o una bacteria, que suele ser el mismo que provoca gripes y resfriados, por lo que es contagiosa. Sus síntomas son:

  • Dolor de pecho.
  • Dolor leve de cabeza.
  • Dolor corporal moderado.
  • Dolor de garganta.
  • Fatiga.
  • Tos (con o sin mucosidad).

Las personas con bronquitis aguda suelen recuperarse en días o semanas.

 

Bronquitis crónica

Es un tipo de enfermedad pulmonar incluida en el grupo de enfermedades obstructivas crónicas (EPOC). La causa principal de la bronquitis crónica es el consumo de tabaco, aunque puede deberse a la inhalación de otras sustancias tóxicas, como químicos, polvo o contaminación ambiental. No es contagiosa y sus síntomas son:

  • Dificultad para respirar.
  • Presión en el pecho.
  • Sibilancias.
  • Tos frecuente con mucosidad.

Y, en casos graves hay que sumar:

  • Debilidad de los músculos inferiores (por debajo de los glúteos).
  • Pérdida de peso.
  • Piernas, tobillos y pies hinchados.

La tos, en enfermos de bronquitis crónica, puede durar meses, años o el resto de su vida.

 

Tratamientos para la bronquitis

 

Del mismo modo que la causa y los síntomas de la bronquitis varía si padecemos bronquitis aguda o crónica, el tratamiento también es diferente.

 

Bronquitis aguda

Es autolimitada y desaparece por sí sola, en menos de tres semanas. Aún y así, para paliar sus molestos síntomas podemos:

 

Bronquitis crónica

No tiene cura, pero sí existen tratamientos para aliviar sus síntomas o retrasar el progreso de la enfermedad:

  • Antibióticos: si hay sospecha de infección.
  • Broncodilatadores: para relajar las vías respiratorias y reducir la inflamación.
  • Estilo de vida saludable: dejar de fumar, hacer ejercicio físico regular y evitar lugares con ambientes tóxicos.
  • Oxigenoterapia: para bronquitis crónica severa.
  • Rehabilitación pulmonar: programas para mejorar la capacidad pulmonar y la calidad de vida del enfermo.
  • Trasplante de pulmón: último recurso para personas con síntomas severos y ausencia de recuperación con el resto de terapias.
  • Vacunarnos contra la gripe y la neumonía neumocócica.

 

Cuando un menor padece bronquitis, la recomendación es acudir al médico a que nos indique el tratamiento más adecuado a seguir, según su edad, su peso y si sigue o no algún otro tratamiento farmacológico.

 

Plantas medicinales para tratar la bronquitis

 

Si nos estamos preguntando qué plantas medicinales pueden ayudarnos a paliar los síntomas de la bronquitis, saber que existen múltiples opciones, entre las que destacamos:

  • Ajo: potente remedio para combatir infecciones respiratorias, aumenta nuestras defensas y tiene propiedades antibióticas, antiinflamatorias y expectorantes.
  • Cúrcuma: con acción antibronquial y antiinflamatoria.
  • Equinácea: antibiótico natural que nos ayuda a producir más glóbulos blancos.
  • Eucalipto: nos ayudará a expulsar las flemas acumuladas en el aparato respiratorio.
  • Genciana: Potencia la producción de glóbulos blancos y aumenta nuestras defensas, previniendo múltiples enfermedades del aparato respiratorio.
  • Jengibre: con propiedades antibióticas, expectorantes, antiinflamatorias y mucolíticas.
  • Menta: planta medicinal con propiedades expectorantes.
  • Regaliz: protege el hígado, es antitusivo y antiinflamatorio.
  • Tomillo: tiene propiedades antibióticas.

El uso de plantas medicinales con fines terapéuticos es un proceso de medicación que debe ir acompañado siempre por un profesional sanitario. Cada persona es diferente, aquello que funciona en una puede no funcionar en otra. Pregunta en la farmacia por la planta medicinal más adecuada a tus síntomas y tu situación particular, así como por la forma correcta de sacarle el mayor partido.

 

Gastroenteritis en niños, ¿cómo abordarla?

La gastritis y la gastroenteritis infantil son ambas trastornos del sistema digestivo, con síntomas parecidos. Pero no son la misma enfermedad, no tienen las mismas causas y su tratamiento varía.

Frente a una diarrea infantil aguda o vómitos que duren más de 24 horas, la recomendación es acudir de inmediato al médico, pues el niño/a podría sufrir una deshidratación realmente peligrosa para su salud.

 

¿Qué causa la gastroenteritis infantil y cómo se transmite?

 

La gastroenteritis infantil produce la inflamación de la capa mucosa que recubre todo el tubo digestivo y protege boca, garganta, esófago, intestino delgado, intestino grueso, recto y ano.

La causa de la  gastroenteritis infantil es, generalmente, la presencia de virus, parásitos o bacterias en el tubo digestivo de los niños . Pero también puede deberse a intoxicaciones por agua o alimentos contaminados, o por el uso de fármacos como: antiácidos, antibióticos, laxantes o tratamientos de quimioterapia, radioterapia, colchicina o digoxina.

 

Gastroenteritis infantil vírica

 

Los virus son la causa más frecuente de gastroenteritis infantil. Los más comunes son:

  • Norovirus: altamente contagioso y, por lo general, perjudica a niños entre seis y dieciocho meses. Los síntomas empiezan uno o dos días después del contagio, perdurando hasta tres días.
  • Rotavirus: virus contagioso y muy peligroso, que se transmite vía fecal-oral y provoca la mayor parte de las diarreas deshidratantes graves en niños de entre tres y quince meses. Los síntomas comienzan dos días después del contagio y pueden durar entre tres y ocho días. Actualmente, existe una vacuna contra el rotavirus para uso infantil.
  • Adenovirus: es contagioso y muy frecuente en niños de entre seis meses y dos años. Provoca infecciones respiratorias, por contagio persona a persona o al tocar un objeto contaminado, e infecciones del tracto intestinal, por contacto fecal-oral. Los síntomas suelen presentarse uno o dos días después de la infección y durar una o dos semanas aunque, si se trata de una infección respiratoria, pueden aparecer hasta catorce días después.
  • Astrovirus: es contagioso y frecuente en niños menores de cuatro años. Se contrae por vía fecal-oral pero también al ingerir alimentos o agua contaminada. Sus síntomas aparecen entre tres y cuatro días después del contagio y pueden durar entre uno y cuatro días.

Los síntomas de una gastroenteritis infantil por virus se caracterizan por una diarrea infantil líquida, sin presencia de moco o sangre en las heces, que puede conducir a una deshidratación grave. Otros síntomas son vómitos y, en ocasiones, fiebre, dolores musculares y cólicos abdominales.

 

Gastroenteritis infantil bacteriana

 

Las bacterias que causan gastroenteritis en niños se transmiten al tocar reptiles, aves o anfibios, estar en contacto con perros o gatos con diarrea, o tras ingerir alimentos y aguas contaminadas.

Los síntomas propios de una gastroenteritis infantil bacteriana son diarrea infantil sanguinolenta y fiebre, aunque puede conllevar cólicos abdominales, anemia grave o lesión renal aguda. Aparecen entre uno y tres días después de la infección, tienen un inicio brusco y suelen remitir por sí mismos, sin tratamiento, en uno o dos días. En ocasiones, se alargan catorce días e incluso meses. 

 

Gastroenteritis infantil parasitária

 

Los parásitos intestinales se dividen en dos grandes grupos: protozoos y gusanos. Infectan a los más pequeños mediante aguas contaminadas, alimentos infectados, por transmisión oral-fecal o a través de la piel.

Los síntomas de una gastroenteritis infantil parasitaria varían según el parásito y la resistencia del sistema inmune del pequeño/a. Pero, habitualmente conllevan diarrea infantil prolongada no sanguinolenta o intermitente, pérdida de peso y cansancio. Otros síntomas pueden ser: vómitos, cólicos abdominales, dificultad para dormir o picazón anal; pueden tardar dos semanas en aparecer y prolongarse hasta seis semanas.

 

¿Cuándo es peligrosa la gastroenteritis infantil?

 

La situación más grave de una gastroenteritis infantil es la deshidratación por la pérdida de líquidos, y requiere atención médica inmediata. Fijémonos en si: 

  • Llora sin echar lágrimas.
  • Tiene la boca seca.
  • El pipí es escaso.
  • Parece en estado de letargo.
  • Tiene los ojos hundidos.
  • La parte superior de la cabeza está blanda y hundida.

 

¿Cómo tratar la gastroenteritis en niños?

 

El uso de medicamentos para tratar una gastroenteritis en niños sólo se da en situaciones puntuales y siempre bajo supervisión médica.

Las recomendaciones de los profesionales sanitarios para combatir la gastroenteritis en niños, son:

  • Mantener al niño/a hidratado es lo principal, primando frecuencia sobre cantidad. Unos 100/170 ml de líquido por kilo de peso del menor, durante el transcurso del día.
  • Usar soluciones de rehidratación oral, de venta libre en farmacias, para ayudar al pequeño a mantenerse hidratado. 
  • Los bebés lactantes deben seguir amamantando, o tomando biberón, incluso aumentando la frecuencia de sus tomas.
  • Todos los niños deben continuar con su alimentación habitual, exceptuando lácteos, grasas, azúcares, cafeína, refrescos o zumos.
  • Los probióticos infantiles ayudarán al pequeño/a a fortalecer su flora intestinal y harán posible una recuperación más rápida. Pregunta al farmacéutico por la opción de probióticos infantiles de venta en farmacias más adecuada para su caso particular. 
  • No llevemos a los pequeños/as al cole ni a la guardería, hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo.
  • Mantengamos hábitos de higiene saludables, lavándonos todos las manos antes de comer, después de ir al baño y al manipular alimentos. Y mantengamos desinfectadas las superficies susceptibles de albergar microorganismos infecciosos.

 

¿Qué es la demencia y cómo tratarla?

La demencia, o trastorno neurocognitivo mayor, no es una enfermedad específica sino un síndrome que conlleva el deterioro de nuestras funciones cognitivas.

El término ‘demencia senil’, por lo tanto, es un término erróneamente empleado. Pues, la demencia, puede afectar a personas de cualquier edad, y envejecer no implica que vayamos a padecer una demencia.

 

Causas de la demencia

 

La causa principal de la demencia es la destrucción del tejido cerebral, como resultado de lesiones, infecciones o enfermedades.

Esta circunstancia implica que las células del cerebro verán alteradas sus funciones y no podrán comunicarse normalmente entre ellas.

Algunas de las principales lesiones, enfermedades o infecciones que dan lugar a una demencia son: alzhéimer, demencias vasculares, demencia de los cuerpos de Lewy, esclerosis múltiple, correa de Huntington, párkinson, enfermedad de  Pick, VIH, tumores cerebrales, demencias metabólicas, traumatismos craneoencefálicos, hidrocefalia normotensiva, problemas de tiroides, deficiencias hormonales o vitamínicas, depresión, alcoholismo, consumo de drogas y algunos medicamentos.

 

Síntomas comunes de la demencia

 

Los síntomas de demencia variarán según la parte del cerebro a la que afecte y el estadio en que se encuentre la demencia.

Pero, con el paso del tiempo, el deterioro de las funciones cerebrales se iguala en todos los casos, apareciendo síntomas comunes, como:

  • Pérdida de memoria.
  • Trastornos en el lenguaje y la comunicación.
  • Problemas para seguir hilos argumentales, concentrarse y prestar atención.
  • Dificultades para realizar tareas sencillas o habituales.
  • Deficiencias en los cálculos o la contabilidad doméstica.
  • Apuros para adaptarse a cambios y lugares desconocidos.
  • Desorientación temporal y espacial.
  • Repetición de acciones.
  • Trastornos del sueño.
  • Modificaciones de los hábitos de alimentación.
  • Abandono del aseo personal.
  • Problemas para controlar los esfínteres.
  • Síntomas de enfermedades psiquiátricas.
  • Comportamientos inadecuados.
  • Cambios de humor.

 

Demencia, tratamiento

 

Debemos comprender que la mayor parte de demencias no tienen cura.

Pero hay casos que se pueden tratar e incluso prevenir.

Los profesionales sanitarios han identificado estilos de vida saludables que ayudan a retrasar la destrucción de las células cerebrales. Entre ellos, encontramos:

  • Llevar un seguimiento exhaustivo de nuestras enfermedades: controlar los síntomas de nuestras enfermedades podría prevenir la demencia.
  • Dejar de fumar: impide que las células del cerebro realicen un intercambio adecuado de oxígeno. En la farmacia encontraremos varios medicamentos para dejar de fumar, consulta al farmacéutico.
  • Abandonar el alcohol y las drogas.
  • Controlar el colesterol: un colesterol alto incrementa el riesgo de lesión cerebrovascular. En la farmacia ofrecen un servicio de control del colesterol rápido y profesional, consulta al farmacéutico
  • Vigilar la presión arterialla hipertensión fomenta coágulos sanguíneos en las arterias que van al cerebro. Puedes comprar un tensiómetro, para comprobar tu presión arterial, o servirte de los servicios profesionales que ofrecen en la farmacia.
  • Supervisar los niveles de azúcar: un nivel de glucosa demasiado bajo impide al cerebro trabajar correctamente. Puedes controlar tu nivel de azúcar de forma rápida y profesional en la farmacia, consulta al farmacéutico.
  • El ejercicio físico ayuda a las células cerebrales a aumentar su flujo en sangre y su oxígeno.
  • La alimentación: nuestra salud cardíaca está directamente relacionada con la llegada de alimento y oxígeno al cerebro. Las proteínas, las vitaminas y los ácidos grasos son fundamentales para la salud cerebral. Una alimentación equilibrada y saludable protegerá nuestras funciones cerebrales.
  • Complementos nutricionales: el magnesio mejora la memoria y el aprendizaje, la vitamina B12 fomenta la salud de las células nerviosas y los glóbulos rojos, la vitamina K protege las funciones cognitivas, los antioxidantes combaten el daño oxidativo y la vitamina D disminuye el riesgo de padecer alzhéimer.
  • Plantas medicinales: la curcumina tiene propiedades neuroprotectoras que disminuyen el deterioro cognitivo, el ginseng mejora la memoria y el ginkgo biloba mejora la circulación sanguínea del cerebro y ayuda en el tratamiento de desordenes psiquiátricos.
  • Precauciones de seguridad: para evitar, en la mediad de lo posible, lesiones cerebrales ocasionadas por caídas, accidentes o agresiones.
  • La interacción social mitiga la agitación y otros indicios neuropsiquiátricos de demencia.
  • Disminuir el estrés: situaciones continuas de estrés dañan nuestro hipocampo.
  • Descansar bien: el líquido que circula por el cerebro trascurre en mayor cantidad cuando dormimos, eliminando los productos de desecho. La aglomeración de algunos de estos desechos causa enfermedades como: alzhéimer, párkinson, arteriosclerosis, diabetes, etc…
  • Controlar los fármacos: el consumo prolongado de algunos fármacos propicia la demencia. Consulta a tu médico o farmacéutico sobre los tratamientos farmacológicos que estés siguiendo.
  • El entrenamiento intelectualla musicoterapia y las terapias artísticas ayudan a sobrellevar los síntomas de demencia, e incluso a retrasarlos.

Actualmente, la medicina utiliza algunos fármacos para mejorar la calidad de vida y prolongar la independencia de algunas personas con demencia.

Estos medicamentos, que deben ser prescritos y supervisados por un médico, no curan la demencia, pero alivian sus síntomas y retrasan su avance.