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¿Sabías que uno de cada tres españoles tiene un problema de salud mental?

Un estudio internacional llevado a cabo por el grupo AXA sobre salud y Bienestar, recoge los datos de 16.000 personas entre 18 y 75 años y 16 países a nivel mundial.

En el caso de España, los datos que se recogen es que el 36% de los encuestados reconoce tener un problema de salud mental.

La afectación es mayor entre mujeres que hombres y las edades van desde los 18 hasta los 34 años. La causa más común es el sufrimiento psicológico general, seguido de una mala situación financiera y el aislamiento social. Todo esto genera crisis de ansiedad, depresión e insomnio. Consecuencia directa de esto es el aumento considerable del consumo de somníferos, ansiolíticos y antidepresivos, sobre todo en personas jóvenes.

El estudio también revela que el 62% de los españoles vivimos estresados. Este dato es llamativo teniendo en cuenta que han aumentado en casi un 10% más desde 2022 y porque superamos a la media del resto de países de nuestro entorno.

Según la OMS(Organización Mundial de la Salud) un trastorno mental es aquel que nos provoca una incapacidad para afrontar las tareas cotidianas de la vida o mantener un adecuado contacto con la realidad. Y, por lo general va asociado a angustia, trastornos del sueño, cambios de humor repentinos, niveles de energía muy por debajo de lo normal, dejas de compartir con las personas de tu entorno, lo que te lleva al aislamiento. Seguro que, en algún momento de nuestra vida, todos podemos padecer algún trastorno de este tipo y lo importante es saber pedir ayuda a un profesional.

Que la sociedad está cambiando es un hecho y con ella, cambian los estilos de vida. Estos cambios tienen un impacto importante en nuestra salud y bienestar físico, mental y emocional. Estamos más conectados que nunca, pero nos sentimos solos, accedemos a una gran cantidad de información, pero, no sabemos gestionar el estrés, como demuestra el estudio.

Debemos actuar cambiando hacia hábitos más saludables. Y en este sentido, la farmacia tiene mucho que aportar. El farmacéutico es un referente en nuestro sistema sanitario. Estamos a pie de calle y eso nos hace ser muy accesibles y, en muchos casos, el primer paso para solucionar un problema relacionado con la salud. También somos conscientes de que somos un eslabón más en la cadena y es que deben implicarse todos los sectores (laboral, educativo, sanitario y social), para conseguir verdaderos cambios en la sociedad.

 En nuestra farmacia estamos muy concienciados con este tema y, desde hace muchos años, ayudamos a nuestros pacientes con un enfoque integral, basado en la medicina natural. La fitoterapia, los aceites esenciales, los probióticos y la suplementación nutricional, son herramientas que nos ayudan a elaborar recomendaciones a cada persona, en función de sus necesidades. Esto junto a consejos dietéticos, actividad física y otros relacionados con estilos de vida, nos permite desarrollar estrategias dirigidas a cuidar la salud de las personas, mejorarla en caso de enfermedad y lo que es más importante, la prevención.  Aqui puedes encontrar productos de interés

No existen recetas milagrosas, ya en el siglo I o II dc. se sabía que “mens sana in corpore sano”. Lo cierto es que cada vez hay más evidencia de que una dieta equilibrada, basada fundamentalmente en la ingesta de verduras, frutas, cereales, grasas saludables (acete de oliva, nueces o aguacates), consumo moderado de lácteos, carnes y alcohol, descartar hábitos como el tabaco y promover otros como el ejercicio, el entrenamiento de la mente, higiene del sueño y la socialización tienen un impacto positivo en nuestra salud mental y física.

En definitiva, se trata de:

  • Cuidar nuestra alimentación
  • Cuidar nuestra microbiota
  • Practicar deporte con regularidad
  • Tener una buena calidad de sueño
  • Cuidar nuestros pensamientos
  • Tener un entorno personal amable

Y todo esto en mayor o menor medida está al alcance de nuestra mano.

 

Guía práctica de alimentos antiinflamatorios

La inflamación es la respuesta que tiene nuestro cuerpo ante infecciones y lesiones. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve crónica, puede contribuir al desarrollo de diversas enfermedades, como la artritis, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Incorporar alimentos antiinflamatorios en nuestra dieta diaria puede ayudar a contrarrestar esta respuesta y promover un equilibrio saludable.

 

Frutas y verduras

Las frutas y verduras son una fuente rica en antioxidantes, compuestos que combaten los radicales libres responsables de la inflamación. Te recomendamos incluir en tu compra los siguientes:

  • Arándanos: tienen altos niveles de antioxidantes y son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias. Puedes añadirlos a batidos, yogures o consumirlos solos como un snack saludable.
  • Espinacas: las espinacas son ricas en flavonoides y son una excelente opción para combatir la inflamación. Se puede incluir en ensaladas, salteados o incluso en batidos verdes.
  • Cerezas: las cerezas contienen antocianinas, compuestos que han demostrado reducir la inflamación. Ya sea frescas o como zumo, las cerezas son una opción deliciosa y beneficiosa.

 

Ácidos grasos omega-3: pescado y frutos secos

Los ácidos grasos omega-3 son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, de las cuales hemos hablado en numerosas ocasiones. Algunas fuentes de estos ácidos grasos son:

  • Salmón: rico en ácidos grasos omega-3, el salmón es un pescado que no solo es delicioso sino también beneficioso para reducir la inflamación. Prepáralo como te guste, ya sea al vapor, a la plancha o al horno.
  • Nueces: son una fuente vegetal de omega-3. Agregarlas a ensaladas, yogures o simplemente disfrutarlas como un snack puede ser una forma fácil de incorporar este nutriente a tu dieta.
  • Chía y semillas de lino: ambas son opciones ricas en omega-3. Pueden añadirse a batidos, yogures o utilizarse como aderezo en ensaladas.

si no consumes suficiente pescado, los suplementos de omega-3 son una opción conveniente que encontrarás en la farmacia.

 

Hierbas y especias antiinflamatorias

Además de las frutas, verduras y fuentes de omega-3, ciertas hierbas y especias también pueden contribuir a combatir la inflamación. Entre las más destacadas se encuentran:

  • Cúrcuma: este potente antiinflamatorio natural se ha utilizado durante siglos en la medicina tradicional. Puedes añadirla a guisos, sopas o incluso a un reconfortante té. También está disponible en forma de suplemento en muchas farmacias.
  • Jengibre: al igual que la cúrcuma, el jengibre también nos aporta propiedades antiinflamatorias. Puede ser utilizado en la cocina o añadido a infusiones para aprovechar sus beneficios.
  • Ajo: además de añadir sabor a tus platos, el ajo contiene compuestos antiinflamatorios que pueden ayudar a mantener un equilibrio saludable en el cuerpo.

Además de los alimentos que hemos mencionado, te recomendamos consumir grasas saludables, como las presentes en aguacates, nueces y aceite de oliva extra virgen y evitar las grasas saturadas y trans, para reducir y prevenir la inflamación.

Por último, los probióticos, tanto en forma de alimentos fermentados como de suplementos de farmacia, ayudan a mantener un equilibrio saludable de bacterias en el intestino, lo que ayuda a reducir la inflamación.

¿Sufres alergia? ¡Los mejores consejos!

Una alergia es una reacción de nuestro sistema inmune, en respuesta a algo que se detecta como extraño al cuerpo. Nuestro organismo dispara mecanismos de defensa para bloquear al alergeno, lo que provoca una serie de síntomas.

¿QUÉ PRODUCE UNA ALERGIA?

Las sustancias más comunes que suelen causar esta reacción son:

  • Polen: el principal causante de alergias estacionales.
  • Esporas de moho: relacionadas con alergias en personas que viven en viviendas con alto grado de humedad.
  • Ácaros del polvo
  • Epitelio de animales
  • Algunos alimentos
  • Medicamentos
  • Picaduras de insectos

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS?

Los síntomas asociados a una reacción alérgica pueden ser muy diferentes en función del órgano que afecte, vías respiratorias, piel, aparato digestivo. Así encontramos, la congestión nasal, picor de nariz, estornudo, picor de ojos con o sin lagrimeo, tos, urticaria, erupción cutánea, picor, hinchazón de boca y rostro, edema o hasta una reacción anafiláctica grave.

Las reacciones alérgicas más conocidas son:

Rinitis alérgica: Los alergenos ingresan por vía respiratoria. Cursa con inflamación de la mucosa nasal, lo que provoca picor, estornudos y congestión. A diferencia de los resfriados, suele durar más tiempo.

Alergia alimentaria: Los alimentos más alergénicos son: huevos, pescado, cacahuete, marisco, soja, nueces, trigo, leche. Y los síntomas asociados son muy variados, desde una simple urticaria hasta un edema en boca y garganta que puede complicarse seriamente.

Alergia a medicamentos: suele producir una reacción bastante agresiva. Puede estar producida por el medicamento o por algún excipiente.

Picadura de insectos: la reacción se produce por la inoculación del alergeno tras la picadura del insecto.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?

Una reacción alérgica normalmente se trata con:

  • Antihistamínicos orales y/o tópicos
  • Descongestivos nasales
  • Corticoides

También, y siempre bajo criterio médico, se pueden recetar vacunas específicas.

Cuando estamos ante un proceso alérgico, además del tratamiento farmacológico, hay ciertos hábitos que pueden ayudarnos.

Si se trata de una alergia al polen hay que evitar las actividades al aire libre o usar mascarilla. Cerrar las ventanas. Y si es necesario, usar un acondicionador de aire. Ducharse al llegar a casa para quitarse el polen de la piel y el pelo.

También debemos tener en consideración la dieta. Evitar alimentos ultra procesados, ricos en harina blanca, con alto contenido de azúcar o sal y con exceso de grasa vegetal refinada.

Otra opción terapéutica a tener en cuenta, es el uso de preparados a base de aceites esenciales con alto contenido en compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que pueden ayudar a la resolución del evento alérgico, disminuyendo la inflamación y reforzando nuestro sistema inmune.

Y no hay que olvidar el papel que puede jugar nuestra microbiota en el desarrollo y sintomatología de las reacciones alérgicas. Cada vez hay más estudios que demuestran la conexión entre microbiota y trastornos mediados inmunológicamente ¡Si necesitas algún producto encárgarlo aquí!

PROBIÓTICOS Y SALUD INTESTINAL ¡LAS CLAVES!

En primer lugar, habría que definir qué es “salud intestinal”.

 

Nuestro aparato digestivo es muy largo y, en todo su recorrido, encontramos microorganismos que lo colonizan, en un entorno de equilibrio saludable. Esto es lo que conocemos como microbiota.

La microbiota de nuestro intestino puede llegar a pesar 2 kilos. En general, tiene una abundancia media en la boca. Es más escasa en el estómago, ya que la acidez gástrica destruye el 99% de los gérmenes. Es más abundante en intestino delgado y extremadamente abundante en el colon.

La composición de la microbiota de nuestro cuerpo es compleja pueden encontrarse más de 1000 tipos diferentes de bacterias conocidas, junto con otros microorganismos como, hongos, fagos, arqueas. La abundancia de las bacterias en la microbiota hace que, muchas veces, se hable de flora bacteriana intestinal. Y, curiosamente, sólo un tercio es común a todos los seres humanos, las otras dos terceras partes son exclusivas de cada persona. Es como un “carnet de identidad”.

En cuanto a su función, es fundamental en el mantenimiento de la salud de nuestro organismo, ya que participa en los procesos digestivos y también tienen una función barrera de protección, evitando que se instalen bacterias potencialmente patógenas para nosotros.

Las funciones de la flora intestinal son:

  • Descomposición de polisacáridos no digeribles, fibra alimentaria.
  • Absorción de vitaminas y minerales
  • Producción de enzimas y aminoácidos
  • Formación de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como ácido acético, propiónico y butírico, ricos en energía, a partir de la fibra dietética
  • Desarrollo y modulación del sistema inmunitario. Existe una comunicación bidireccional entre cerebro, intestino y microbiota.
  • Acidificar el entorno intestinal para mantener alejadas las bacterias intestinales dañinas.

Cuando la microbiota se altera, tanto en su composición como en su cantidad, da lugar a lo que se denomina disbiosis.

Una disbiosis puede estar causada por una pérdida de flora bacteriana, como es el caso del uso de antibióticos. O bien, por sobrecrecimiento de bacterias que superan los límites de normalidad y se empiezan a comportar como patógenas.

Causas frecuentes de disbiosis son, además del uso de antibióticos, dietas pobres en fibra o ricas en hidratos de carbono, trastornos digestivos que conlleven diarrea o estreñimiento prolongado, y situaciones de estrés. También influye de manera negativa en nuestra microbiota la contaminación ambiental y los pesticidas.

Existen muchas enfermedades relacionadas con la disbiosis:

  • Inflamación intestinal, que conlleva procesos de diarrea y estreñimiento, meteorismo, dolor abdominal y sensación de plenitud
  • Infecciones de repetición: otitis, rinitis, bronquitis, vulvovaginitis y cistitis.
  • Dermatitis atópica
  • Obesidad
  • Diabetes tipo 2
  • Depresión

Nuestra vida cotidiana nos impide, en muchas ocasiones, llevar un estilo de vida saludable. A todos nos gustaría poder llevar una dieta sana y equilibrada, beber la cantidad de agua necesaria, practicar deporte con regularidad y no estar sometidos a mucho estrés. Por eso es tan importante el uso de probióticos.

Los probióticos son suplementos que contienen microorganismos vivos y están destinados a mantener o mejorar nuestra microbiota.

Son imprescindibles cuando tomamos antibióticos porque estos destruyen toda la flora intestinal. Y necesarios si tomamos dietas con demasiada fibra o desequilibradas. Nos ayudan, siempre, a restablecer el equilibrio en nuestro organismo.

Si estás considerando tomar probióticos, acude a un profesional. No todos son iguales ni sirven para lo mismo.

En Farmacia La Victoria, puedes encontrar muchas opciones e incluso asociaciones de probióticos con otras moléculas que actúan de manera sinérgica, aumentando la potencia y su efecto beneficioso. Consúltanos, estamos encantados de atenderte.

Antioxidantes, ¿qué son y para qué sirven?

Los antioxidantes, un término que escuchamos con frecuencia, juegan un papel crucial en nuestra salud y bienestar. En este artículo, exploraremos qué son los antioxidantes, qué aportan a nuestro organismo y los diferentes tipos disponibles en el mercado.

 

¿Qué son los antioxidantes?

Los antioxidantes son compuestos químicos presentes en alimentos y suplementos que ayudan a proteger nuestras células contra el daño causado por los radicales libres. Los radicales libres son moléculas inestables que pueden dañar nuestras células, provocando enfermedades y acelerando el proceso de envejecimiento. Los antioxidantes trabajan contrarrestando estos efectos negativos.

Los antioxidantes tienen múltiples beneficios para la salud. Algunos de los más destacados incluyen:

  • Protección contra el envejecimiento prematuro: los radicales libres pueden dañar el colágeno de la piel, lo que resulta en arrugas y envejecimiento prematuro. Los antioxidantes, como la vitamina C y la vitamina E, ayudan a mantener la piel joven y saludable.
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico: una dieta rica en antioxidantes puede fortalecer tu sistema inmunológico, lo que te hace menos propenso a enfermedades e infecciones.
  • Reducción del riesgo de enfermedades crónicas: investigaciones sugieren que los antioxidantes pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.
  • Mejora de la salud ocular: algunos antioxidantes, como la luteína y la zeaxantina, son esenciales para mantener una buena salud ocular y prevenir enfermedades como la degeneración macular.

 

Tipos de antioxidantes

 

Existen varios tipos de antioxidantes, cada uno con su propia función y beneficios:

  • Vitamina C: es uno de los más conocidos. Ayuda a proteger las células y tejidos del cuerpo, estimula la producción de colágeno y fortalece el sistema inmunológico. Los cítricos, fresas y kiwis son ricos en vitamina C.
  • Vitamina E: la vitamina E protege las membranas celulares y contribuye a una piel saludable. Encontramos esta vitamina en aceites vegetales, semillas y frutos secos.
  • Vitamina A: es un ingrediente muy importante para la salud ocular y la piel, que nos aportan alimentos como las espinacas y las zanahorias.
  • Selenio: es un mineral que actúa como antioxidante, protegiendo el ADN y las membranas celulares. Se encuentra en nueces, pescado y carnes magras.
  • Flavonoides: son antioxidantes que se encuentran en frutas y verduras de colores vivos, como los arándanos y las manzanas. Ayudan a combatir el daño celular y reducen el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Coenzima Q10: este antioxidante es esencial para la producción de energía en las células y se encuentra en alimentos como carne de res y pescado. También podemos adquirirla en forma de suplementos.

 

Recuerda que, para aprovechar al máximo los beneficios de los antioxidantes, es importante incluir una variedad de alimentos ricos en estos compuestos en tu dieta. Además, los suplementos antioxidantes de calidad pueden ser una opción si no obtienes suficientes antioxidantes a través de tu alimentación diaria.

Vitaminas en verano, ¿cuáles son las mejores?

Llega el verano y con el cambio de estación llega el cambio de dieta, rutina y horarios. Hoy te traemos una lista de vitaminas que puedes incorporar a tu rutina diaria durante el verano para satisfacer las diferentes necesidades del cuerpo.

Recomendamos que intentes ingerir todos los nutrientes beneficiosos para la salud a través de una dieta equilibrada, aunque somos conscientes de que eso no siempre es posible, porque pasamos mucho tiempo fuera de casa y vamos con prisas a todos los lados. Para ello, recomendamos complementar la dieta con suplementos vitamínicos de farmacia.

 

Vitaminas para proteger del sol

La protección solar ha llegado en otros formatos, en otro artículo entraremos más en profundidad a hablar de los protectores solares vía oral. De momento, hablaremos del resto de vitaminas que nos ayudan a protegernos del sol:

  • Vitamina A: nos ayuda regenerar la piel y mantenerla sana, por lo que es necesario asegurarnos de aportarla al cuerpo en verano, ya que son meses donde exponemos mucho la piel.
  • Vitamina Cademás de ayudarnos a evitar los daños solares, también es buena para reforzar el sistema inmunológico y para producir colágeno.
  • Vitamina Dla vitamina D nos permite absorber adecuadamente el calcio, el mineral que permite que tengamos los huesos y dientes fuertes. El sol nos aporta vitamina D, pero como siempre recomendamos que te protejas del sol, puedes aportar este nutriente esencial al cuerpo de otras formas. Además, el cuerpo igualmente sintetiza vitamina D con la exposición solar, incluso poniéndonos protector.
  • Vitamina E: esta vitamina es conocida por sus propiedades antioxidantes. También es buena para el sistema inmune e, incluso, se cree que beneficia la salud cardiovascular. Además, como las dos vitaminas anteriores, protege de los radicales libres que se generan con la exposición a los rayos solares.

 

Vitaminas para el cansancio en verano

Hay aspectos del verano que a algunas personas les provoca una sensación de cansancio. En esta temporada se puede alterar el sueño, tendemos a hacer más ejercicio físico y realizamos más actividades en general, como viajar. Esto, unido al calor y la posible deshidratación, puede provocar el sentimiento de cansancio constante. Para ello recomendamos:

  • Vitaminas del complejo B: además de aportar beneficios a la piel, vitaminas como la B1, B2, B 3, B5 o B6 son esenciales para aportar energía al cuerpo.
  • Suplementos a base de hierbas: éstos son otro apoyo del que podemos sacar energía en verano. Algunos suplementos naturales como el ginseng y la rhodiola pueden ayudarnos en la época estival.

 

Está de más recordar que abastecer el cuerpo de estas vitaminas es necesario todo el año, para ayudarnos a mantenernos sanos y a reforzar nuestras defensas. Por supuesto, todo en exceso es malo, tampoco es necesario hacer una ingesta desmesurada de vitaminas o minerales pensando que estamos haciendo bien al cuerpo.

Alergias primaverales: ¿cómo podemos prevenir sus efectos?

Llega la primavera y con ella la molesta alergia primaveral o rinitis alérgica estacional es provocada por el polen o los ácaros o el polvo que se encuentran en el aire que respiramos durante esta época del año.

Síntomas de alergia primaveral

Los síntomas de alergia son diversos y varían dependiendo de la persona, sin embargo, existen síntomas bastante comunes como:

  • Estornudos
  • Tos
  • Lagrimeo
  • Secreción nasal
  • Picor en la garganta, ojos, nariz o paladar

 

Hábitos para combatir la alergia primaveral

Hay muchas prácticas que puedes incorporar a tu rutina diaria para para minimizar los efectos de las alergias primaverales:

  • Aislarse de los alérgenos: en la medida de lo posible, es recomendable mantener puertas y ventanas cerradas y evitar mantenernos al aire libre durante mucho tiempo.
  • Mantener la hidratación: beber suficiente agua ayudará a disminuir la congestión nasal. Además, puede ayudar a calmar la irritación de la garganta provocada por los alérgenos.
  • Higiene corporal y del entorno: es recomendable ducharse por la noche para eliminar los alérgenos que podemos tener adheridos al cuerpo, así como de mantener una buena limpieza de la ropa y las sábanas lavándolas con frecuencia.
  • Alimentación saludable: es recomendable consumir alimentos antioxidantes como el brócoli, las espinacas, los puerros, los arándanos y las frambuesas, además de alejarse de comidas fritas o procesadas.

 

Remedios y tratamientos para las alergias primaverales

Además de llevar una vida saludable, hay otras prácticas para prevenir la molesta alergia primaveral:

  • Medicamentos: los antihistamínicos son grandes aliados cuando los síntomas de alergia son serios. También hay otros medicamentos descongestionantes que nos pueden ayudar. Recomendamos siempre consultarlo antes con un médico.
  • Mascarillas: podemos aprovechar lo normalizadas que están las mascarillas en nuestra sociedad para llevarlas en los días donde más nos ataca la alergia. Sin embargo, no todas las mascarillas sirven, las que pueden filtrar el polen son las FFP2.
  • Solución salina: este producto, que se puede encontrar en farmacias, sirve para limpiar los conductos nasales, arrastrando así los agentes alérgenos que se encuentran en ellos y que producen la rinitis alérgica.
  • Sprays nasal: este producto está pensado para descongestionar y desinflamar los conductos nasales.

 

No está de más recordar que, en caso de no ver mejoría o de experimentar síntomas graves de rinitis, es necesario acudir a un centro médico para llegar a un diagnóstico y solución al problema.

Primeros auxilios: ¿cómo socorrer a un herido?

Los primeros auxilios son un conjunto de medidas y actuaciones que permiten la atención inmediata de una persona accidentada, lesionada, inconsciente o súbitamente enferma, en el lugar donde ha ocurrido el incidente hasta la llegada de la asistencia médica profesional. 

Se realizan con la finalidad de evitar que las lesiones sufridas empeoren.

¿Cuáles son los objetivos de los primeros auxilios?

El objetivo principal de los primeros auxilios consiste en mantener signos vitales para evitar riesgos en la víctima.

Este objetivo puede detallarse en una serie de objetivos específicos: 

  • Mantener vivo al accidentado
  • Evitar nuevas complicaciones o lesiones
  • Aliviar el dolor y asegurarse de que el accidentado se encuentra bien mientras llega la ayuda sanitaria
  • Poner al accidentado en manos de expertos médicos lo antes posible

 

¿Cuándo se aplican los primeros auxilios?

Los primeros auxilios básicos se pueden aplicar en los siguientes casos:

  • Heridas
  • Hemorragias
  • Quemaduras
  • Fracturas, esguines y luxaciones
  • Lipotimias
  • Pérdidas transitorias de conciencia
  • Convulsiones
  • Picaduras
  • Mordeduras

 

Fases de actuación: técnica PAS (Proteger, Avisar y Socorrer)

  • Proteger el lugar del accidente: consiste en conseguir que el lugar del accidente sea un sitio seguro.
  • Avisar a los servicios de emergencia: es importante avisar a los servicios de emergencia proporcionando la información necesaria (lugar de los hechos, tipo de accidente, número de heridos y su estado). En cualquier caso, es fundamental identificarse y no colgar hasta que lo indiquen los servicios.
  • Socorrer a los accidentados: se trata de actuar rápidamente, pero con calma, teniendo en cuenta los objetivos para salvar la vida del accidentado y evitar que las lesiones empeoren.

 

Recomendaciones para prestar primeros auxilios

Para socorrer al herido es importante tomar ciertas precauciones, teniendo en cuenta algunas recomendaciones:

  • No mover al accidentado salvo si es imprescindible
  • Evaluar la seguridad de la zona
  • Evitar aglomeraciones
  • Actuar con rapidez, pero con calma
  • Tranquilizar al accidentado y mantenerlo a una temperatura adecuada
  • No dar medicamentos, bebidas o comida al herido
  • Actuar en caso de tener los conocimientos adecuados
  • Poner al accidentado en manos del servicio médico profesional lo antes posible

Artritis: hábitos para mejorar tu calidad de vida

La artritis es un proceso inflamatorio articular que provoca la inflamación de la articulación, originando un aumento de su tamaño, así como acúmulo de líquido sinovial, dolor, rigidez y gran incapacitación.

 

En la artritis, el dolor articular no desaparece en estado de reposo; de hecho, en muchos casos, el dolor aumenta con el descanso y, especialmente, con la quietud física de la noche.

¿Quieres saber cómo puedes mejorar los síntomas de esta afección? ¡Te lo contamos en este artículo!

 

¿Cuáles son los factores de riesgo de la artritis?

Existen muchos factores que pueden influir en la aparición de la artritis. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

  • Antecedentes familiares: en la artritis existe un componente hereditario, de manera que es probable que la enfermedad se transmita entre familiares.
  • Edad: el riesgo de padecer artritis se incrementa con la edad y con el paso de los años.
  • Sexo: esta enfermedad es mucho más frecuente en mujeres que en hombres.
  • Lesiones articulares previas: con el tiempo, las personas que han sufrido lesiones articulares con anterioridad, tienen más probabilidad de sufrir artritis en dicha articulación.
  • Obesidad: las personas que sufren obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar artritis, ya que las articulaciones deben soportar un peso extra.
  • Tabaco: se trata de una de las causas principales, ya que las personas fumadoras tienen más riesgo de contraer artritis.

 

¿Sabes cuáles son los síntomas de la artritis?

Entre los principales síntomas de la artritis se incluyen:

  • Dolor articular
  • Inflamación
  • Enrojecimiento de la piel que se encuentra alrededor de la articulación
  • Rigidez articular
  • Dificultad para mover la articulación afectada
  • Calor en la articulación

 

¿Cómo afecta esta enfermedad a la vida diaria?

La artritis puede llegar a provocar una gran discapacidad funcional y laboral. En los casos más graves, las personas se ven obligadas a tener que abandonar sus trabajos y se ven incapaces a la hora de realizar las tareas de la vida cotidiana.

Esto puede provocar el abandono de las actividades de ocio, de manera que la enfermedad acaba afectando a la vida social de las personas.

Por este motivo, es fundamental prestar atención a los síntomas iniciales de la artritis para poder prevenir su desarrollo y evolución.

 

Consejos para mejorar la calidad de vida de las personas con artritis

  • Mantener una postura correcta durante los periodos de descanso.
  • Realizar deporte puede mejorar la limitación de movimientos que provoca la artritis. Es importante acudir a un especialista para que recomiende los ejercicios más adecuados en función de las necesidades de cada paciente.
  • Seguir una alimentación variada y equilibrada.
  • Abandonar los hábitos tabáquicos en caso de ser fumador, ya que el tabaco incrementa la gravedad de la enfermedad.
  • La actividad laboral debe ser adaptada a las limitaciones que ocasione la enfermedad. En este sentido, es fundamental tener un buen asesoramiento en cuanto a los derechos que tiene el paciente para adaptar el puesto de trabajo a sus condiciones físicas.

Por otro lado, el paciente puede adoptar una serie de medidas o cambios en el estilo de vida que le permitirán aliviar los síntomas de la enfermedad:

  • Aplicar calor o frío a la articulación.
  • Dormir bien y hacer siestas durante el día.
  • Evitar permanecer en una misma posición durante un periodo de tiempo prolongado.
  • Realizar actividades para disminuir el estrés.
  • Adaptar el hogar para que las actividades diarias sean más sencillas.
  • Bajar de peso en caso de sufrir sobrepeso u obesidad.
  • Aplicar cremas adecuadas para esta enfermedad.
  • Tomar medicamentos para disminuir el dolor, bajo supervisión médica.

La importancia vital del colágeno para la salud

La palabra ‘colágeno’ proviene del griego y significa ‘pegamento’, pues el colágeno forma un precinto en las estructuras de todos los tejidos en los que está presente, proporcionándoles resistencia y conexión.

 

¿Qué es el colágeno?

 

El colágeno es una proteína estructural que fortalece, da forma y ofrece solidez a todos los tejidos y órganos del cuerpo, especialmente aquellos en los que está presente, como: córnea, dientes, huesos, piel, tendones y vasos sanguíneos.

Las 20 familias de moléculas de colágeno que habitan en el organismo, representan el 7% aproximado de nuestra masa corporal y el 25% de nuestras proteínas totales.

Más del 90% del colágeno que hay en el cuerpo humano forma parte de sus tipos I y III, pero existen cuatro tipos principales:

  • I: aporta resistencia al estiramiento y está presente, principalmente, en dermis, huesos, tendones y córnea.
  • II: se encarga de la resistencia a la presión intermitente y lo encontramos en los cartílagos.
  • III: su trabajo es defender y conservar nuestros órganos expandibles y abunda en el tejido conjuntivo laxo, las paredes de los vasos sanguíneos, la dermis y el estroma de las glándulas.
  • IV: Permite la sujeción y filtrado de la lámina basal que subyace a los epitelios y rodea los tejidos corporales.

 

¿Para qué sirve el colágeno?

 

Las funciones vitales del colágeno en nuestro organismo, comprenden:

  • Piel: la nutre, la hidrata y la protege, reduce las líneas de expresión, contribuye a la cicatrización, reduce la flacidez y la celulitis y mitiga el acné.
  • Pelo: potencia su crecimiento y le aporta firmeza, elasticidad y brillo.
  • Uñas: favorece su crecimiento y las hace más fuertes.
  • Celulitis: impulsa la tensión y firmeza de la piel, reestructurando el tejido dérmico y subcutáneo.
  • Articulaciones: siendo el principal componente del cartílago, el colágeno es responsable de reducir la fricción entre los huesos, conservando y aumentando su masa muscular, previniendo el desgaste articular, ralentizando la pérdida de masa ósea y mejorando nuestra movilidad.
  • Dientes y encías: previene la inflamación de las encías y, con ello, enfermedades bucodentales como la periodontitis.
  • Sistema digestivo: añade aminoácidos curativos a las paredes celulares del tracto intestinal.
  • Metabolismo: propicia el crecimiento y la recuperación muscular.
  • Corazón: al dar estructura a nuestras arterias, sin suficiente colágeno éstas pueden debilitarse y estrecharse, provocando enfermedades del corazón, como la aterosclerosis.

 

¿Cuándo tomar suplementos de colágeno?

 

Nuestro organismo precisa de aminoácidos y nutrientes para que el organismo pueda sintetizar el colágeno. Sin un nivel adecuado de estos cofactores, los suplementos de colágeno no aportarán ningún beneficio al organismo. Cuando nuestro cuerpo esté en buenas condiciones y obtenga el aporte en nutrientes y aminoácidos que necesita, sintetizaremos el colágeno apropiadamente y no necesitaremos aportes extra.

Pero existen factores que pueden llevar a deficiencias de colágeno, como son:

  • Edad: conforme nos hacemos mayores, consumimos más colágeno del que producimos, lo que puede llevarnos a padecer artrosis, osteoporosis o envejecimiento dérmico.
  • Ejercicio extenuante: conlleva el deterioro articular y la alteración de las fibras de colágeno, originando enfermedades como: artrosis, tendinitis o condromalacias, entre otras.
  • Alimentación: las personas que no consumen proteínas de origen animal tienen mayor probabilidad de padecer déficit de colágeno.

En estos casos podría ser indicado el consumo de suplementos de colágeno. Pero, cualquier complemento alimenticio que añadamos a nuestra dieta, ha de ir supervisado por un médico que controle las cantidades que debemos consumir y su frecuencia de uso, teniendo en cuenta nuestro estado de salud y las posibles interacciones con otros medicamentos que estemos consumiendo.

Las personas diabéticas, con problemas gástricos, fenilcetonuria, hiperuricemia, insuficiencia renal o hepática o que tomen determinados fármacos, no deben consumir suplementos de colágeno.