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Evitar y tratar los calambres musculares

Los calambres son contracciones repentinas e involuntarias de los músculos, causan un dolor intenso y, aunque no suponen un trastorno grave, pueden imposibilitar el uso de la musculatura afectada.
Cualquier persona puede ser víctima de un calambre y pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, desde los dedos de los pies hasta los músculos del cuello.

 

Evitar los calambres musculares

 

Dos de los principales métodos para evitar los calambres están relacionados con nuestra dieta diaria: beber dos litros de agua al día y, adicionalmente, antes, durante y después de hacer ejercicio, y procurarnos una dieta rica en potasio, calcio, magnesio y vitamina B, nos ayudará a prevenirlos.
Si no podemos consumir las cantidades adecuadas de potasio, calcio, magnesio y vitamina B, podemos recurrir a suplementos o complementos alimenticios, de venta libre en farmacias.
Hacer ejercicios de calentamiento siempre, y en períodos de tiempo largos, para que nuestro cuerpo se adapte a la actividad física, (antes y después de realizar ejercicio), es uno de los sistemas más eficaces para evitar los molestos calambres musculares. Los ejercicios de estiramiento, diez o veinte minutos antes de acostarnos, también nos ayudarán a evitar calambres nocturnos.
Llevar un equipamiento adecuado para practicar deporte y usar un calzado cómodo y conveniente en el día a día, también es muy útil para evitar los calambres.
Cuando nuestro calzado nos dificulta caminar correctamente, acudamos a la farmacia a que nos recomienden plantillas para favorecer una postura adecuada al andar y mayor comodidad en cada paso que demos.
Otro modo es dormir de lado, con las rodillas dobladas y sin que mantas o sábanas ejerzan presión sobre nuestro cuerpo.
Finalmente, consultemos con el médico por si alguno de los medicamentos que tomamos pudiera ser el causante de nuestros calambres permanentes.

 

Tratar un calambre muscular

 

La mayor parte de las terapias para tratar los síntomas de los calambres musculares, son tratamientos de autocuidado, pero también existen productos farmacéuticos muy prácticos.
Por un lado, los antiinflamatorios en crema, que aplicaremos empleando un automasaje que nos estire el músculo afectado todo lo posible.
También nos funcionarán los analgésicos de venta libre, siempre previa consulta al farmacéutico sobre la conveniencia y metodología de uso del analgésico, y las posibles interacciones con otros medicamentos que estemos tomando.
Otro excelente método para tratar los calambres musculares son las terapias de contraste, consistentes en la aplicación de frío/calor directamente en la zona afectada.
Los productos de aplicación directa de frío calor, se venden en distintos formatos: mantas o almohadillas, bolsas, compresas reutilizables, spray o telas elásticas ajustables.
Primeramente, aplicamos calor en la zona afectada durante tres minutos, e inmediatamente después, aplicamos la bolsa de frío durante otros tres minutos.
Las terapias de autocuidado para tratar los síntomas de un calambre muscular consisten en estiramientos y masajes. El objetivo es estirar con cuidado el músculo afectado y mantener la postura hasta que el calambre cese.
Si el calambre es en los cuádriceps y gemelos, en posición vertical, levantamos el tobillo hacia las nalgas y movemos la parte superior del pie y el talón, estirándolo suavemente todo lo posible.
Para los calambres en los isquiotibiales y gemelos, nos sentamos y estiramos la pierna, sin flexionar la rodilla, inclinándonos hacia adelante hasta tocarnos el pie y lo estiramos suavemente hacia nosotros.
Para estirar los músculos del cuello, en posición vertical, ponemos las manos tras la cabeza y bajamos la barbilla hacia el pecho veinte segundos. También podemos girar la cabeza a derecha e izquierda.
En cuanto a los brazos, con la espalda recta y la vista al frente, levantamos el brazo y lo colocamos detrás de la cabeza, empujándolo suavemente con la otra mano hacia abajo quince segundos.
Caminar y los masajes estirando el músculo todo lo posible, también son un método muy eficaz para tratar los calambres musculares.

 

¿Por qué sufrimos calambres musculares?

 

No existe una resolución científica sobre el motivo por el que aparecen los calambres musculares, aunque la gran mayoría de profesionales de la salud coincide en que hay escenarios que los favorecen, como:

• Niveles inadecuados de potasio, magnesio, calcio y vitaminas del grupo B.
• La deshidratación y consecuente pérdida de electrolitos y sales minerales.
• La hiperexcitación de los nervios que motivan a los músculos.
• El uso excesivo de algún músculo.
• La tensión muscular.
• Mantener la misma posición durante un período prolongado de tiempo.
• La compresión de las arterias que llevan sangre a las piernas.
• El aplastamiento de los nervios de la espina dorsal.
• Algunos medicamentos, como antihipertensivos, broncodilatadores o fármacos para el colesterol, entre otros.
• El embarazo.

Por otro lado, está demostrado que determinados trastornos de la salud nos llevan a sufrir calambres de forma reiterada, como la mala circulación, la diabetes tipo 2, la esclerosis múltiple, el hipertiroidismo o los trastornos hepáticos.

 

8 Medicamentos para dejar de fumar

Tanto un médico como un farmacéutico pueden ponernos al corriente sobre los diferentes medicamentos para dejar de fumar de venta en farmacias y la mejor manera de utilizarlos.

Actualmente, en España existen ocho tratamientos para dejar de fumar. Cuatro de ellos son medicamentos sin receta para dejar de fumar y los cuatro restantes, pastillas para dejar de fumar que requieren de receta médica poder adquirirlos en la farmacia.

 

Medicamentos sin receta para dejar de fumar

 

Los medicamentos sin receta para dejar de fumar se incluyen dentro de los tratamientos de reemplazo de la nicotina (TRN) y son productos que proporcionan nicotina de manera regular, reduciendo la dosis poco a poco, minimizando los síntomas de abstinencia y ayudando al paciente a mitigar la dependencia.

 

Chicles de nicotina

Liberan nicotina al masticarlos. No deben masticarse continuamente, sino morderlo lentamente y colocarlo entre la mejilla y la encía cuando no se esté masticando. A los treinta minutos hay que tirarlo. Se puede tomar un chicle cada 1 o 2 horas, hasta un máximo de veinticuatro chicles al día.

El tratamiento dura entre ocho y doce semanas, en las que iremos reduciendo el consumo de manera gradual.

 

Parches de nicotina

Expulsan nicotina a través de nuestra piel. Es recomendable colocarlos siempre a la misma hora, una vez al día y en una zona sin pelo, entre la cintura y el cuello.

Los hay de 24 y de 16 horas (hay que llevarlo mientras estemos despiertos) y el período del tratamiento está entre las ocho y las doce semanas, reduciendo el consumo de manera gradual.

 

Pastillas de nicotina

Desprenden nicotina al disolverse en la boca, y no deben tragarse ni masticarse. Se colocan entre la mejilla y la encía, y se succiona hasta que desprenda su sabor.

El consumo es a demanda, con un máximo de treinta pastillas al día y una duración máxima de doce semanas, reduciendo el consumo de manera gradual.

 

Spray bucal de nicotina

Trabajan mediante la pulverización de nicotina debajo de la lengua (sublingual), sin tragar saliva ni inhalar su contenido (no debe entrar al tracto respiratorio).

La dosis máxima recomendada es de cuatro pulverizaciones al día y el período de tratamiento es de dos a tres meses, reduciendo la dosis periódicamente.

 

Estos medicamentos para dejar de fumar requieren que el paciente deje de fumar mientras los use, no superar el tiempo señalado para el tratamiento y no combinar a la vez chicles, parches y comprimidos para chupar.

Lo más adecuado es consultar con un profesional sanitario antes de consumir cualquiera de estos medicamentos sin receta para dejar de fumar, y asesorarnos sobre la mejor alternativa para nuestro caso particular.

 

Medicamentos con receta para dejar de fumar

 

Los medicamentos con receta para dejar de fumar, son pastillas para dejar de fumar que no contienen nicotina y exigen un seguimiento médico.

 

Bupropión

Pastillas para dejar de fumar que disminuyen las ansias de consumir tabaco y reducen el síndrome de abstinencia. Actualmente, es la única pastilla para dejar de fumar financiada por la seguridad social.

Requieren dejar de fumar durante la primera semana de tratamiento, que durará entre siete y doce semanas.

 

Citisina

Pastilla para dejar de fumar de reciente comercialización en España, cuyo principio activo es un alcaloide vegetal extraído de las semillas de un árbol del género Cytisus laburnum.

Reduce y bloquea los síntomas del síndrome de abstinencia, evitando recaídas e incluso la sensación de satisfacción al fumar.

El tratamiento dura veinticinco días, comenzando con seis pastillas diarias y reduciéndolas gradualmente.

 

Nortriptilina y Clonidina, se utilizan cuando los medicamentos de primera línea no funcionan.

Varencilina, retirada del mercado el pasado 2021 por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS).

  

Factores a tener en cuenta para dejar de fumar

 

Dejar de fumar no es fácil, sólo un 5% aproximado de las personas que lo intentan, lo consiguen.

Seamos conscientes de que las terapias para dejar de fumar no garantizan, por sí solas, que vayamos a dejarlo para siempre.

Si realmente quieres dejar de fumar definitivamente es imprescindible la intervención de tu fuerza de voluntad, tu determinación, el asesoramiento de un profesional sanitario y, probablemente, el apoyo de pastillas junto a algún otro tratamiento de reemplazo de la nicotina (TRN).

Cualquier adulto, excepto mujeres embarazadas o en período de lactancia y adolescentes, puede utilizar los distintos medicamentos para dejar de fumar disponibles actualmente en el mercado.

 

¿Qué es el calcio y para qué sirve?

El calcio (Ca) es el micronutriente mineral más abundante en nuestro organismo y el quinto elemento más generalizado de la biosfera.

Supone un 2% de nuestro peso corporal y forma parte del esqueleto y de los dientes, donde acumula el 99% de todo el calcio existente en nuestro organismo (en forma de hidroxiapatita); el 1% restante se encuentra en los tejidos blandos y los fluidos corporales.

Las funciones del calcio en nuestro organismo, se pueden dividir en dos:

Función esquelética: nuestros huesos están constituidos por una matriz proteica que se mineraliza, principalmente con calcio, fosfato y magnesio. A pesar de su aspecto compacto, la estructura de nuestros huesos se forma y se destruye continuamente.

Los dientes, por su parte, se forman por tres tipos de tejidos: esmalte, dentina y cemento. El esmalte y la dentina se construyen con hidroxiapatita.

Función no esquelética: el calcio es imprescindible para que el corazón, los músculos y los nervios trabajen adecuadamente, para la coagulación de la sangre, para que músculos y vasos sanguíneos se contraigan y se relajen, para secretar hormonas y enzimas, y para enviar mensajes a través del sistema nervioso.

 

¿Cuáles son los alimentos con calcio?

 

Como todos los nutrientes, el calcio lo conseguimos comiendo alimentos con calcio, principalmente de productos lácteos, que suponen un 40% de las ingestas diarias recomendadas (IDR) de alimentos con calcio.

Según los alimentos que comamos, aumentaremos o disminuiremos la absorción o biodisponibilidad del calcio en nuestro organismo.

Los alimentos que aumentan la absorción o biodisponibilidad del calcio, son: lactosa, ácidos grasos omega 3 (w3), ácido linoleico conjugado (CLA), fibra soluble, fósforo y caseína.

Los alimentos que disminuyen la absorción o biodisponibilidad del calcio, son: proteínas y aminoácidos (tanto animales como vegetales, a excepción de la caseína), los fitatos de cereales y legumbres, los oxalatos vegetales y el sodio (la sal).

De entre los alimentos que ingerimos en nuestra dieta, los alimentos con calcio, son:

  • Productos lácteos.
  • Vegetales de hoja verde sin oxalatos, fitatos o uronatos.
  • Frutos secos.
  • El agua.
  • Pescados de huesos blandos, como las sardinas y el salmón.
  • Alimentos enriquecidos con calcio: cereales, zumos, bebidas de soja y arroz, o el tofu.

La ingesta diaria de alimentos con calcio recomendada está condicionada a la edad y otros factores de salud, consulta con el médico sobre la cantidad diaria adecuada para tu caso particular. Pero, una visión genérica nos indica los siguientes valores:

  • Bebés (0-6 meses): 200 mg/día
  • Bebés (6-12 meses): 260 mg/día
  • Niños (1-3 años): 700 mg/día
  • Niños (4-8 años): 1000 mg/día
  • Niños (9-13 años): 1300 mg/día
  • Adolescentes (14-18 años): 1300 mg/día
  • Adultos (19-30 años): 1000 mg/día
  • Adultos (31-50 años): 1000 mg/día
  • Hombres entre 51 y 70 años: 1000 mg/día
  • Mujeres entre 51 y 70 años: 1200 mg/día
  • Mayores de 70: 1200 mg/día

Para todas las personas que, por diferentes motivos, no puedan obtener la cantidad de calcio que necesita su organismo a través de los alimentos, una buena alternativa es complementar su dieta diaria con suplementos de calcio de venta en la farmacia.

 

Síntomas de una falta de calcio en el organismo

 

Varios estudios han relacionado los síntomas de la falta de calcio en nuestra dieta diaria con algunas enfermedades severas. No obstante, varias de ellas pueden prevenirse si nos aseguramos de dar a nuestro organismo la cantidad de calcio que necesita durante la infancia y la adolescencia.

Entre las enfermedades que puede causar la falta de calcio en el organismo, encontramos:

Osteoporosis: enfermedad esquelética que produce una disminución de la densidad de la masa ósea y que está considerada uno de los principales problemas de salud en el mundo, al triplicar el riesgo de sufrir fracturas de huesos.

Cáncer: existe una relación directa entre la falta de calcio en el organismo y el cáncer colorrectal, así como las altas ingestas de calcio con la menor formación de pólipos adenomatosos de colon.

Enfermedades cardiovasculares: la falta de calcio en el organismo tiene una relación directa con la hipertensión. Y un nivel alto de calcio, con la disminución del colesterol LDL y el aumento del colesterol HDL.

Obesidad: el calcio regula la adiposidad y el balance de la energía corporal, lo que ayuda a incrementar la termogénesis. También favorece la creación de jabones en la luz intestinal, que ayudan a la excreción fecal de las grasas, disminuyendo su absorción.

Las personas que, aun haciendo una dieta equilibrada, padecen falta de calcio en el organismo deben tomar suplementos de calcio.

 

Importancia del calcio en la infancia

Es importante que, cuando los padres piensan en la salud de sus hijos, consideren la importancia del calcio para su correcto desarrollo pues, la falta de calcio durante la infancia puede llevarlos a sufrir enfermedades.

El calcio es un micronutriente mineral imprescindible para crecer con unos dientes y huesos sanos, pero también para que corazón, músculos y nervios trabajen correctamente.

El hueso es un tejido vivo que cambia sus pedazos viejos por nuevos durante toda su vida. El calcio y el fósforo son sus principales componentes, y la vitamina D uno de los factores reguladores de su metabolismo cálcico más importantes.

En la infancia y la adolescencia, los períodos de formación de masa ósea son mayores que los de destrucción, por lo que cuanto más calcio y actividad física tengan nuestros hijos en este período, mejor densidad y calidad ósea tendrán en la edad adulta, que es cuando el hueso entra en una fase de mayor destrucción de masa ósea que de formación de la misma.

Por lo tanto, si nos hemos preocupado de nuestra salud ósea durante la infancia, lo disfrutaremos plenamente en la etapa adulta.

Además, el calcio tiene otras funciones importantes como: contribuir a regular la función muscular y las contracciones del corazón, facilitar la trasmisión de impulsos nerviosos y auxiliar en la coagulación de la sangre. Es esencial para el correcto funcionamiento del metabolismo y la glándula paratiroides, y propicia el mantener un peso saludable.

 

Cómo dar a mi hijo el calcio que necesita

 

La leche materna y las fórmulas infantiles son la mejor alternativa para dar al bebé el aporte de calcio y vitamina D que necesita para su correcto desarrollo.

Con respecto a los niños y adolescentes, hay que asegurarse de que toman leche, alimentos ricos en calcio en todas las comidas y que hacen ejercicio para fortalecer la resistencia de sus huesos y músculos.

De entre los alimentos que ingerimos en nuestra dieta, los alimentos con mayor cantidad de calcio son: productos lácteos, vegetales (sin oxalatos, fitatos o uronatos ), frutos secos, pescados de hueso blando, alimentos enriquecidos con calcio y el agua.

Las ingestas diarias de calcio recomendadas para niños y adolescentes son:

  • Bebés (0-6 meses): 200 mg/día
  • Bebés (6-12 meses): 260 mg/día
  • Niños (1-3 años): 700 mg/día en dos o tres raciones diarias.
  • Niños (4-8 años): 1000 mg/día en dos o tres raciones diarias.
  • Niños (9-13 años): 1300 mg/día
  • Adolescentes (14-18 años): 1300 mg/día en cuatro raciones diarias.

Para los niños y adolescentes que, por diferentes motivos, no puedan obtener la cantidad de calcio que necesita su organismo a través de los alimentos, una buena alternativa es complementar su dieta diaria con suplementos de calcio de venta en la farmacia.

 

Posibles consecuencias de la falta de calcio en bebés, niños y adolescentes.

 

Un consumo adecuado de calcio y vitamina D en la infancia prevendrá a los niños de enfermedades como:

Hipocalcemia: nivel bajo de calcio en sangre que provoca espasmos, contracciones musculares, calambres, entumecimiento de los dedos, depresión, irritabilidad, confusión o desorientación. Es más común en bebés que en niños mayores, y tienen mayor riesgo los bebés prematuros y los bebés de madres con diabetes.

Raquitismo: enfermedad infantil que ablanda los huesos y causa piernas arqueadas, retraso en el crecimiento y las habilidades motoras, y dolor o debilidad muscular.

Osteoporosis: enfermedad sin cura que causa perdida de masa ósea y mayor propensión a fracturas dolorosas o deformaciones.

Obesidad: exceso de grasa corporal que aumenta el peso por encima de lo saludable, provocando enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial alta y determinados tipos de cáncer. Para prevenir la obesidad, el calcio incrementa el gasto energético y la oxidación de la masa muscular.

Diabetes: enfermedad en la que los niveles de glucosa en sangre son muy altos provocando ceguera, amputación de extremidades, insuficiencia renal, riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares. El calcio y la vitamina D son importantes para el funcionamiento de las células productoras de insulina.

Enfermedades degenerativas, como: artrosis, cáncer o arteriosclerosis.

Cuando los niños no puedan consumir la cantidad de calcio diaria recomendada mediante las comidas, es importante consultar con nuestro profesional sanitario para determinar la conveniencia o no de añadir a las comidas de bebés, niños o adolescentes un suplemento adicional de calcio.

 

¿Cuándo tomar suplementos de calcio?

El calcio es un micronutriente que cumple funciones esenciales en nuestro organismo, como: asegurarnos unos huesos y dientes sanos y fuertes, o ayudar a nuestro corazón, músculos y nervios a funcionar apropiadamente.

La infancia a y la adolescencia son las etapas más relevantes para dotar a nuestro organismo de la cantidad de calcio que necesita para llevar a cabo sus funciones correctamente, y evitar posibles enfermedades motivadas por la falta de calcio, en esas etapas o en etapas futuras.

Es importante tener en cuenta que la mejor manera de alcanzar los niveles de calcio recomendados es a través de los alimentos. Pero, cuando no podemos mantener una alimentación equilibrada, con el aporte de calcio diario recomendado, una buena solución es cubrir nuestra falta de calcio con suplementos de calcio de venta en farmacias.

Los casos más frecuentes de falta de calcio en la dieta son:

 

¿Qué tener en cuenta antes de tomar suplementos de calcio?

 

Antes de empezar a tomar suplementos de calcio, debemos tener en cuenta factores como:

  • Los medicamentos que tomamos, pues los suplementos de calcio pueden interactuar con ellos. En estos casos es imperativo consultar con nuestro médico sobre las posibles interacciones y la conveniencia de usar un suplemento u otro.
  • Las cantidades de calcio diario recomendadas, que reflejan la cantidad real de calcio que necesita nuestro cuerpo para funcionar correctamente.
  • Su absorción, ya que nuestro cuerpo debe absorber el calcio para que sea eficaz. Según los expertos, lo ideal es tomarlo en pequeñas dosis, junto a las comidas.
  • La cantidad de calcio elemental del suplemento (cantidad real de calcio del suplemento). Es decir, si el citrato de calcio tiene un 21% de calcio elemental, en 1250 mg de suplemento tendremos 262,5 mg de calcio elemental.
  • La tolerancia, o cómo nuestro organismo asimila el suplemento.
  • El precio y la garantía de seguridad del suplemento.
  • El formato en el que viene el suplemento, pues si no nos gusta el sabor de un suplemento podemos tomarlo en forma de pastilla o, si nos cuesta tragar las pastillas, tal vez prefiramos masticarlo.

 

Tipos de suplementos de calcio

 

Los suplementos de calcio se venden en distintos formatos: tableta, cápsula, líquido, masticable o en polvo, y utilizan compuestos con cantidades diversas de calcio elemental (cantidad real de calcio del suplemento). Los suplementos de calcio, de venta en farmacia, más comunes son:

  • Citrato de calcio (21 % de calcio elemental) :  el suplemento del calcio más caro, pero que se absorbe bien, tanto con el estómago vacío como lleno.
  • Carbonato de calcio (40 % de calcio elemental) : cada píldora o masticable ofrece 200 mg o más de calcio, y ha de tomarse en las comidas.
  • Lactato de calcio (13 % de calcio elemental) : contiene menos calcio que los suplementos de carbonato y citrato.
  • Gluconato de calcio (9 % de calcio elemental) : contiene menos calcio que los suplementos de carbonato y citrato.
  • Las fórmulas infantiles son las más seguras para bebés, con las cantidades de calcio y minerales adecuadas a lo que ellos necesitan.
  • Algunos suplementos de calcio se combinan con otras vitaminas y minerales. Esta es una información importante a tener en cuenta si tenemos algún problema de salud.

Tengamos presente que, un exceso de calcio nunca será bueno para el organismo, ni nos proporcionará protección adicional. Existe un límite máximo recomendado para adultos, de entre diecinueve y cincuenta años, de 2500 miligramos al día y, para personas mayores de cincuenta y uno, de 2000 mg al día.

Por lo que, ante todo, antes de incluir un suplemento o complemento alimentario en nuestra dieta diaria, hablemos con un profesional sanitario y que nos indique el tipo de suplemento adecuado a nuestro caso particular, las cantidades a consumir o la frecuencia más indicada para las tomas, entre otras dudas que nos puedan surgir.

 

Ginkgo biloba, una planta medicinal milenaria

El Ginkgo biloba, originario de China, es una de las especies de árbol vivo más antiguas del mundo y una planta medicinal milenaria.

Su nombre original en chino es: Yínxìng (albaricoque plateado), pero el científico alemán Engelbert Kaempfer, anotó el nombre en 1690 como: Ginkgo, en lo que parece que fue un error de transcripción casual.

Se ubica en la familia Ginkgoaceae, compuesta por un solo género vivo: el Ginkgo, y una única especie: el Ginkgo biloba.

Puede alcanzar treinta y cinco metros de altura, su copa es estrecha y formada por varios troncos. Sus hojas, alternas y bilobuladas, color verde claro y dispuestas en abanico. Nace en géneros separados, masculino y femenino, siendo este último el que produce las semillas comestibles.

Podemos encontrar ejemplares de Ginkgo biloba en: China, Corea, Estados Unidos (sur y este), Francia (sur y París), España (Barcelona Sevilla, Cádiz, Toledo, Santiago de Compostela, Granada, Zaragoza o Madrid) y en ciudades de Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay.

 

Propiedades medicinales del Ginkgo biloba

 

La mayoría de los productos elaborados a partir de los principios activos del Ginkgo biloba, se preparan con el extracto que se obtiene de sus hojas (aprobado por la Comisión Europea, la ESCOP y la Agencia Europea del Medicamento). Pero, sus semillas también tienen facultades terapéuticas:

  • Remedio para catarros, bronquitis e incluso ataques de asma (propiedades expectorantes).
  • Para combatir infecciones y bacterias (propiedades antisépticas).

Las propiedades medicinales del Ginkgo biloba vienen de sus principios activos: flavonoides, terpenos (sobre todo ginkgólidos y bilobálidos) y fitoesteroles. Y su uso en Fitoterapia, como planta medicinal, destaca por:

  • Aumentar la circulación sanguínea central y periférica, facilitando la irrigación de los tejidos orgánicos y aminorando síntomas cómo: pérdida de memoria, cansancio, confusión, depresión, ansiedad y vértigos.
  • Reducir la agregación plaquetaria y la formación de coágulos en venas y arterias, disminuyendo el riesgo de trombosis.
  • Función antiagregante, ayudando en la recuperación de accidentes cerebrovasculares y crisis cardíacas.
  • Acción antioxidante, neutraliza radicales libres implicados en el proceso del envejecimiento y oxigena el cerebro, aumentando la utilización de la glucosa y la producción del adenosín trifosfato.
  • No existen evidencias científicas de que el Ginkgo biloba ayude en los tratamientos de Alzheimer, Demencia senil o Parkinson.

En farmacias, podemos adquirirlo en diferentes formatos:

Capsulas: complemento alimenticio para mejorar la circulación sanguínea, la memoria o la concentración.

Ampollas: combate la inflamación de las articulaciones y sirve de tratamiento anticaída, estimulando el crecimiento del pelo.

Planta seca: potencia la relajación y la longevidad mental. Se recomienda hacer solo dos tomas al día, sin exceder 14 días y siempre antes de las comidas. No debe tomarse de forma permanente.

Gel y crema: alivia el dolor en las articulaciones o extremidades inferiores, consigue una piel lisa y suave, y elimina las marcas características del envejecimiento.

 

Contraindicaciones en el uso del Ginkgo biloba

 

Aun se están realizando estudios para comprobar la eficacia del Ginkgo biloba como planta medicinal en todos los campos de la salud, por lo que hay que ser prudentes a la hora de utilizarla.

La combinación de Ginkgo biloba con fármacos anticoagulantes o antiplaquetarios podría ser perjudicial, por su actividad antiplaquetaria clínicamente destacada.

Algunos profesionales de la sanidad desaconsejan consumir sus semillas crudas, por su potencial tóxico y su capacidad para generar problemas respiratorios o arritmias.

La parte carnosa de la semilla, contiene quinonas que pueden inducir alergias cutáneas, y su almendra tiene ginkgotoxina potencialmente tóxica.

La mejor elección es preguntar al farmacéutico qué alternativa de Ginkgo biloba es la más apropiada para nuestra patología: tipo, formato, cantidades, frecuencia recomendada o conservación, así como las posibles contraindicaciones del Ginkgo biloba para nuestro caso concreto.

Desde un punto de vista general, el uso del Ginkgo biloba como planta medicinal está contraindicado si:

  • Tienes un trastorno hemorrágico.
  • Estás embarazada o en periodo de lactancia.
  • Eres menor de cinco años.
  • Planeas someterte a una cirugía (suspende el Ginkgo biloba dos semanas antes).
  • Tienes diabetes (controla atentamente tu nivel de azúcar en sangre).
  • Tienes alergia a la cáscara de mango o al aceite de cáscara de anacardo.
  • Sufres deficiencia de la enzima G6PD.
  • Has tenido convulsiones o crisis epilépticas a lo largo de su vida.

Y sus efectos secundarios incluyen: hemorragia cerebral, problemas gastrointestinales, cefaleas, mareo, palpitaciones cardíacas, estreñimiento, reacciones alérgicas de la piel y, aunque en casos excepcionales, hipersensibilidad al fármaco.

 

Cómo bañar al bebé recién nacido

Bañar al bebé recién nacido es un momento muy especial que puede ayudar a fortalecer la unión entre vosotros.

Aprovéchalo para hablarle y hacerle mimos, favorecerás su correcto desarrollo y transformarás la rutina de higiene en un momento ideal para vitalizar vuestra relación.

Los expertos afirman que puedes bañar tu bebé a partir de su segundo día de vida y aunque no se le haya caído el muñón de su cordón umbilical. Pero, si prefieres esperar, existen otros modos de realizar una higiene completa de tu bebé recién nacido.

Si has decidido darle su primer chapuzón, asegúrate de que la habitación está entre 20/25 grados y el agua entre 34/37 grados (usa un termómetro sumergible para asegurarte de que la temperatura es la correcta).

Jamás dejes al bebé solo y ten a mano los productos de baño que vayas a necesitar.

El baño ha de durar menos de cinco minutos y, hasta el segundo o tercer mes de vida, basta con bañarlo dos o tres veces por semana (en adelante te tocará hacerlo a diario).

 

El primer baño del recién nacido

 

Con todo preparado y a mano, vamos a dar su primer baño al recién nacido:

Lo metemos en el agua, pasándole un brazo por detrás del cuello, para que pueda apoyar su cabeza en tu antebrazo. Aprovecha esa mano para sujetarlo por el omoplato y, con la otra, coge la esponja, sumérgela en el agua y mójalo suavemente, evitando anegarle la cara.

Pon jabón en la esponja y frótale todo el cuerpo con suavidad, procurando limpiar bien la zona alrededor de su cordón umbilical.

Soltamos la esponja y, con la mano ya libre, le sujetamos de la axila. Con la otra mano, lo agarramos de la entrepierna para levantarlo. Sin soltarlo, lo colocamos boca abajo, dejándole nuestro brazo (el que le coge por la axila) para que se apoye en él. En esta posición, lo bañamos por detrás, desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

Una vez limpio, es bueno que hables con tu bebé y le informes de que el baño ha terminado y es hora de salir del agua.

Manteniendo tu mano debajo de su axila, suelta la esponja y usa la mano libre para coger al bebé con las dos manos. Levántalo y colócatelo en el pecho. Una vez bien colocado, coge el albornoz y tápalo.

Ya fuera del agua, con el albornoz puesto, coloca al bebé en posición supina (tumbado boca arriba) sobre una superficie lisa y cómoda.

Coge una toalla suave y seca bien la zona alrededor de su cordón umbilical (tocar el cordón umbilical no es doloroso para el bebé), ten en cuenta que no está recomendado utilizar cuidados antisépticos o adicionales. Únicamente, procura mantener su cordón umbilical seco el mayor tiempo posible, evitando cubrirlo con gasas o con pañales.

Abre bien las palmas de sus manos para secarlas, aprovechando para levantar su brazo y secar su axila. La barriguita, basta con cubrirla con el albornoz y darle un suave masaje.

En sus ojos, empieza por el ángulo interno y ve hacia afuera, bajando hasta la barbilla suavemente. Después, seca sus mejillas, también de adentro hacia afuera.

En las cavidades exteriores de sus orejas (concha, hélix y antehélix), usa tu dedo índice cubierto por una gasa esterilizada.

Seca bien los pliegues de su piel y, cuando llegues a sus pies, aprovecha para levantarle la pierna y secar la parte trasera de su rodilla. Luego lo giras un poco y secas la parte trasera visible, sin necesidad de darle la vuelta.

Debes cortarle las uñas cuando estén demasiado largas, o podría arañarse. Y cepillar su pelo cada día, con un cepillo de cerdas muy suaves.

El interior de su boca puede guardar restos de leche estancada. Después de cada toma, limpia sus labios empapando una gasa esterilizada en agua hervida (ya templada), enrollándola en tu dedo índice (con las manos bien limpias) y pasándola suavemente por su boca. Aprovecha para comprobar y detectar posibles micosis. Y, si tiene los labios secos, ponle un poco de caco labial.

 

Productos de higiene para el bebé

 

La protección y cuidado de la piel de los recién nacidos es importante, pues ejerce de barrera ante posibles infecciones, de protección de sus órganos internos, regulador de la temperatura, y de conexión entre el bebé y el medio o del bebé con sus padres.

Los mejores productos de higiene para el bebé son: una esponja natural para su cuerpo, gasas esterilizadas y productos de higiene específicos para bebés recién nacidos, con un pH 5.5 (o limpiadores sin jabón).

Para secarlo, un albornoz y una toalla suave de algodón.

A partir de la primera o segunda semana de vida de tu bebé deberás ponerle crema hidratante para recién nacidos, que puedas aplicarle después del baño, pero no antes de la primera semana.

 

Higiene del bebé recién nacido

Encontrarás distintas opiniones sobre el momento más adecuado para que el baño empiece a formar parte de la rutina de higiene del bebé recién nacido.

Los expertos indican que puedes bañarlo a partir de su segundo día de vida, aunque aún no se haya caído el muñón de su cordón umbilical.

Si prefieres esperar a que el muñón caiga y el ombligo cicatrice por completo, el tiempo de espera para su primer chapuzón será de tres a quince días.

Mientras tanto, para realizar una higiene adecuada de tu bebé, lo primero es asegúrate de que la habitación está a una temperatura de entre 20 y 25 grados, y que tienes a mano todos los productos de higiene para bebés recién nacidos que vas a necesitar.

 

Cómo asear al bebé sin meterlo en la bañera

 

Para asear a tu bebé sin meterlo en la bañera, túmbalo en posición supina (tumbado boca arriba) y limpia la zona alrededor de su cordón umbilical con una esponja mojada en agua tibia y jabón neutro pH 5.5 (siempre después de haberte lavado bien las manos). No es aconsejable aplicar ningún cuidado antiséptico ni adicional.

Una vez limpia, seca bien la zona alrededor del cordón (es importante que su cordón umbilical no pase mucho tiempo húmedo) y evita cubrirlo con gasas o con un pañal. Tocar el cordón umbilical no es doloroso para el bebé.

El siguiente paso es cambiarle el pañal, limpiando bien su culito con la esponja húmeda y jabón neutro o, en su defecto, con toallitas húmedas específicas para bebés. Si lo tiene irritado, puedes usar una disolución de bicarbonato (una cucharada) en agua templada.

La misma esponja y jabón, puedes usarla para limpiar el resto del cuerpo.

Si estamos aseando a un niño, limpia sus genitales estirando el prepucio hacia atrás, sin forzar, y finalmente, pene y testículos.

Si aseamos a una niña, vigila no trasladar residuos de heces a su vagina. Y, con el culito bien limpio, lava sus labios mayores y menores, y seca la zona suavemente y sin frotar.

Recuerda limpiar bien los pliegues de su piel y sus dedos, tanto de las manos como de los pies. Y, no olvides cortarle las uñas cuando estén demasiado largas, porque puede arañarse con ellas.

Para la cara, usa toallas suaves de algodón en boca, nariz y mejillas, limpiando bien la parte posterior de las orejas y los pliegues de su cuello.

En los ojos, usa agua hervida, ya templada, y una gasa o toalla suave de algodón. Comienza por el ángulo interno de sus ojos y arrastra la gasa o toalla hacia afuera; usa una nueva para cada ojo.

Necesitarás bastoncillos de algodón hidrófilo para sus orejas, que jamás introducirás en sus oídos. Para limpiar sus cavidades exteriores (concha, hélix y antehélix), el bebé debe estar en posición supina (tumbado boca arriba), con la cabeza flexionada hacia un lado y ligeramente hacia atrás.

En el interior de su boca pueden quedar restos de leche estancada. Después de cada toma limpia bien sus labios, empapando una gasa esterilizada en agua hervida (ya templada), enrollándola en tu dedo índice (con las manos bien limpias) y pasándola suavemente por su boca, aprovechando la situación para comprobar y detectar posibles micosis.

Por fuera, usa discos de algodón impregnados en leche limpiadora para bebés. Si tiene los labios secos, aplícale una capa de caco labial para bebés.

En cuanto al pelo, solo hay que pasarle una esponja húmeda y cepillarlo cada día con un cepillo de cerdas muy suaves.

 

Productos de higiene para bebés

 

La protección y cuidado de la piel de los recién nacidos es importante para su salud, por su función como barrera de infecciones, protección de los órganos internos, regulador de la temperatura, y conexión entre el bebé y el medio o con sus padres.

Los productos de higiene para bebés recomendados constan de: una esponja natural para su cuerpo, gasas esterilizadas o toallitas húmedas de bebé para la cara y productos de higiene específicos para bebés recién nacidos, con un pH 5.5 (o limpiadores sin jabón).

A partir de la primera o segunda semana de vida del bebé, ya es recomendable ponerle crema hidratante adecuada para recién nacidos, pero nunca antes.

Recuerda que este momento de rutina de higiene con tu bebé, es un momento de unión para los dos, aprovecha para hablarle y acariciarle, estimularás su correcto desarrollo y el reforzarás vínculo entre los dos.

 

¿Qué llevar al hospital cuando vas a dar a luz?

Cuando te encuentras en la recta final del embarazo y se acerca el momento de dar a luz, es hora de planificar qué vas a necesitar para ir al hospital: documentos para el ingreso, tu maleta y la canastilla del bebé.

La recomendación es que lo tengas preparado y a mano a partir del séptimo mes de embarazo, por si se adelanta y hay que salir antes de lo planeado.

Allí donde hayas decidido dar a luz, te darán una lista con lo que tienes que llevar, pero hagamos un repaso y añadamos cosas que te serán de utilidad.

Lo primero que debes tener controlado y a mano es la documentación necesaria para tu ingreso, procurad no olvidarla:

  • Tu DNI y el del del padre.
  • El libro de familia para registrar al bebé. Si no lo tenéis, podéis solicitarlo en el registro civil.
  • Tu tarjeta sanitaria o el seguro médico correspondiente.
  • La cartilla de embarazo, o la documentación correspondiente al mismo (carnet de la embarazada, resultados de pruebas, etc…).
  • Si habéis hecho un plan de parto debéis entregarlo al momento de ingresar.
  • Un bolígrafo.

 

Los imprescindibles para la madre

 

Ahora toca organizar las cosas que necesitarás mientras estés ingresada. Piensa que es posible que, finalmente, deban practicarte una cesárea, con lo que vuestro tiempo en el hospital se alargará unos días más.

Para una mayor comodidad, procura que tu ropa sea fácil de poner y quitar, y tus maletas cómodas y manejables. Necesitarás:

  • Una bata de maternidad: bata ajustable y de tejidos naturales.
  • Dos o tres camisones abiertos por delante, para facilitar la lactancia.
  • Dos pares de zapatillas: unas cómodas y amplias de andar por casa, y unas chanclas para entrar en la ducha.
  • Dos o tres pares de calcetines, finos y suaves.
  • Dos sujetadores de lactancia: si tienes pensado dar el pecho, cómpralos con abertura en la parte delantera.
  • Discos absorbentes de lactancia: para la protección del pezón y evitar que las pérdidas de leche vayan a la ropa. Deberás cambiarlos a menudo para evitar gérmenes.
  • Crema para el cuidado del pezón: por si la lactancia te produce grietas o irritación.
  • Doce braguitas posparto, desechables o de algodón: por las pérdidas posteriores al parto, aunque puedes optar por las compresas posparto (compresas hipoalergénicas de algodón. También puedes llevar una faja posparto para recoger tu barriguita de madre reciente.
  • Una bolsa para la ropa sucia.
  • La bolsa de aseo: con cepillo y pasta de dientes, gel neutro, champú, crema hidratante facial y corporal, tu maquillaje (si quieres), protector labial, toalla para la ducha y el aseo, y un secador de pelo pequeño.
  • Llegará el día de volver a casa y necesitarás ropa para salir a la calle, intenta que sean prendas anchas.
  • Finalmente, tu móvil (con él podrás hacer fotos), cargador y algo para entretenerte (un libro, música, revistas, etc…).

 

¿Qué incluir en la canastilla del bebé?

 

Una vez hecha tu maleta, toca preparar la canastilla del bebé. Lo más practico es llevar en la canastilla del bebé cuatro o cinco conjuntitos completos, en bolsas individuales y separadas, para facilitar el trabajo de las enfermeras y asegurarte que le visten como quieres.

Los conjuntos pueden ser: camiseta y ranita, bodi, pelele o pijama. E irán acompañados siempre de: calcetines o patucos, gorrito de lana o algodón y babero para lactancia.

La canastilla de bebé debe incluir también:

  • Uno o dos paquetes de pañales de recién nacido.
  • Un paquete de toallitas húmedas desechables.
  • Aceite o leche limpiadora.
  • Jabón neutro y esponja suave para bebés.
  • Crema para el cambio de pañal.
  • Una manta para envolverlo, de lana en invierno y de algodón para el resto de estaciones.
  • Y, si quieres, colonia de bebé y un cepillo suave.

Recuerda que llegará el día de volver a casa, y ese día necesitarás: capazo portabebés o sillita de coche homologada, una muda para el bebé, un arrullo o fular para protegerle del frío y un conjuntito para que salga a la calle.

 

Síntomas habituales del embarazo: la fatiga

Un embarazo impulsa al organismo a fabricar más hormonas progesterona y a trabajar el doble, con la finalidad dar al bebé todo lo que necesita para crecer sano. Estas son las principales causas de nuestra sensación de fatiga constante y es un síntoma del embarazo muy natural.

Pero, a estas dos causas principales, hay que sumarle otros síntomas del embarazo, como:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Vómitos
  • Orinar a menudo
  • Ardor de estómago
  • Contracciones uterinas
  • Movimientos del feto
  • Incomodidad física
  • Dificultad para respirar
  • Trastornos del sueño
  • Ansiedad

Síntomas naturales, que contribuyen a sufrir cambios en nuestros hábitos de sueño, y a sentir somnolencia y fatiga durante el día, por lo que cuerpo y mente necesitarán aumentar y mejorar las horas de descanso.

 

Fatiga según el trimestre del embarazo

 

Durante el primer trimestre sentiremos fatiga generalizada y ganas constantes de dormir, síntomas del embarazo propios de los cambios físicos de esta etapa: aumento del volumen sanguíneo y formación de la placenta y los órganos principales del bebé.

En el segundo trimestre, nuestro cuerpo se ha adaptado a los cambios y no nos sentimos tan fatigadas, pero el resto de síntomas del embarazo interrumpirán nuestras horas de descanso.

Ya en la etapa final, el incremento del tamaño del bebé agrandará el volumen de nuestra barriga y propiciará dolores de espalda, y otras dolencias musculares relacionadas. Estas dolencias, unidas a las preocupaciones por el parto y los síntomas naturales del embarazo, fomentarán el insomnio y las dificultades para dormir.

 

Consejos para combatir la fatiga durante el embarazo

 

Duerme mucho: las ocho horas diarias recomendadas más todos los momentos que tengas libres para descansar. Usa almohadas y colócatelas de la manera que te sea más cómoda y, especialmente durante el último trimestre, evita dormir boca arriba; intenta dormir sobre el lado izquierdo para evitar hacer presión sobre la vena cava materna. Escoge un lugar oscuro, tranquilo, silencioso y sin aparatos electrónicos, e intenta establecerte una rutina de sueño (horarios) y seguirla al dedillo

Procura cenar dos horas antes de ir a la cama: toma una cena ligera y evitar cualquier bebida con cafeína. Una hora antes de irte a dormir, trata de realizar actividades relajantes, como: tomar un baño, leer o hacer ejercicios de relajación.

Ve al baño justo antes de acostarte, para poder dormir en períodos largos.

Practica ejercicio moderado por las tardes: aportará beneficios a tu salud y a la de tu bebé, y te ayudará a dormir mejor. El yoga es uno de los ejercicios más recomendados, porque mejora las funciones de los órganos y facilita la relajación, pero los paseos por la naturaleza también son una buena alternativa.

Mantente alejada del estrés: evita situaciones exasperantes o ruidos intensos y continuados.

Intenta buscar tiempo para ti: ya sea para hacer alguna actividad que te guste o una escapada para desconectar de la rutina.

Descansar bien mejorará nuestro flujo sanguíneo y reforzará la llegada de oxígeno y nutrientes a nuestro bebé, hecho que mejorará nuestra salud física y mental, y también la suya.

Acumular cansancio y estrés puede producirnos dolores de cabeza, parto prematuro, diabetes gestacional , ansiedad, depresión, insomnio o tensión muscular, entre otras. Todas ellas, dolencias que pueden afectar al desarrollo normal del embarazo y al peso del bebé.

Un descanso insuficiente es perjudicial en cualquier etapa de la vida, pero durante el embarazo lo es en mayor medida, porque nuestro organismo nos exigirá una cantidad extra de energía.